"19No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen,f y donde ladrones minan y hurtan; 20sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 21Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón". Mt 6.19-21
¿Cuan a menudo has oído decir a los cristianos, “Dios esta haciendo una cosa nueva en su iglesia?” La “cosa nueva ” a que ellos se refieren puede ser llamada avivamiento, un derramamiento del Espíritu Santo, una visitación, o un movimiento de Dios.
No obstante, muy a menudo, esta “cosa nueva” de Dios muere rápidamente. Y una vez que esta ha desaparecido, no puede ser hallada otra vez. En esta forma, esto prueba no ser un mover de Dios en lo absoluto. De hecho, los sociólogos cristianos han rastreado muchos de estas tan llamadas visitaciones. Han descubierto que en término medio el lapso de uno de estos eventos es más o menos cinco años. Personalmente, yo creo que Dios esta haciendo una nueva obra en su iglesia. Sin embargo, esta gran obra del Espíritu no puede ser hallada en un solo lugar. Esta ocurriendo a escala mundial. Y no tienes que viajar mucho para contemplarlo. Ciertamente, esta “nueva obra” de Dios puede estar tan cerca como la iglesia cercana. Hay un principio bíblico que gobierna cualquier verdadero mover de Dios. Encontramos este principio operando una y otra vez en ambos Testamentos. Ha sido probado cierto a través de siglos de historia de la iglesia. El principio es este: Dios no traerá ningún nuevo acontecimiento en su iglesia, hasta que él se deshace de lo viejo. Tal como Jesús lo dijo: el no pondrá vino nuevo en odres viejos.
¿Por qué es esto así? Se debe a que Dios tiene una controversia con la antigua obra en su iglesia. Ves, con cada nueva obra que él levanta, pasan solamente unas pocas generaciones antes que empiece a deslizarse la apatía y la hipocresía. Pronto el pueblo de Dios se vuelve idolatra, con corazones inclinados a la apostasía. Y eventualmente, Dios escoge pasar por encima de la antigua obra en su iglesia. Él la abandona completamente antes de iniciar lo nuevo. Este principio fue introducido por primera vez en Silo. Durante el tiempo de los Jueces, Dios estableció una obra santa en aquella ciudad. Silo era donde el santuario de Dios yacía, el centro de toda la actividad religiosa en Israel. El nombre Silo en sí mismo significa “aquello que pertenece al Señor.” Esto habla de cosas que representan a Dios y revelan su naturaleza y carácter. Silo fue el lugar donde Dios habló a su pueblo. Fue también donde Samuel escuchó la voz de Dios y donde el Señor le reveló su voluntad. No obstante, Elí fue el sumo sacerdote en Silo y sus dos hijos ministros en el santuario. Elí y sus hijos fueron perezosos y sensuales, totalmente consumidos por intereses personales. Durante su ministerio permitieron que el pecado craso entrara a la casa de Dios. Al pasar el tiempo, Silo llegó a ser corrupto. Pronto el pueblo de Dios se llenó de codicia, adulterio e hipocresía. Finalmente, el Señor dejó de hablar en Silo. En esencia, le dijo a Samuel: “Silo se ha corrompido tanto que ya no representa más quien yo soy. Esta casa dejó de ser mía. No la toleraré más. He terminado con esto.” Entonces, el Señor levantó su presencia del santuario y escribió sobre la puerta “Icabod,” que significa: “La gloria del Señor ha partido.”
En esta circunstancia, Silo murió, sin posibilidad de redimirse. No hubo esperanza de revivir la gloria pasada, ninguna esperanza de reformación. Dios estaba diciendo: “He entregado a Silo a la carne y yo me mudo. Estoy a punto de levantar una casa totalmente nueva.” ¿Cuál es la condición a que llega un pueblo, para que el Señor retire su presencia de ellos? Considera la escena en Silo: por años nadie en esa sociedad se puso en la brecha. Nadie se humilló a sí mismo, clamando en arrepentimiento: “Señor, no te apartes de nosotros.” En cambio, Dios solo vio un pueblo que estaba endurecido a la verdad. Estos israelitas observaban todos los rituales religiosos y dijeron todo lo que era correcto, pero sus corazones no estaban en ninguna de estas cosas. Todas sus obras fueron en la carne. El sacerdocio estaba mas allá de la redención. Elí, el sumo sacerdote, se había vuelto totalmente ciego a su propia apostasía. El y sus perversos hijos tenían que irse. Así el Señor se deshizo completamente de lo viejo. Y, una vez mas, él levantó una nueva obra. Después de esto, el templo en Jerusalén empezó a ser conocido como “La casa del Señor.” Por un tiempo, Dios habló allí a su pueblo. La casa se llenó con oración, la Palabra de Dios fue predicada y el pueblo de Dios presentó sacrificios de acuerdo a sus mandamientos. El templo en Jerusalén representaba quien era Dios, y él manifestó su presencia allí. De hecho, en una ocasión, su gloria lleno el templo tan poderosamente que los sacerdotes fueron incapaces de ministrar. Sin embargo, ese ministerio también cayó en decadencia. La corrupción se adueñó de la gente una vez más. Y el templo en Jerusalén ya no representaba mas a Dios.
Este ciclo ha marcado la historia del pueblo de Dios.
Solo toma una cuantas generaciones para que la nueva obra de Dios se degenere en apatía e hipocresía. ¿Por que es esto así? Casi siempre, esto ocurre porque aquellos en el ministerio son conducidos por la carne. La pasión roja y ardiente que hizo nacer la obra se desvanece. Y través del tiempo, el ministerio se vuelve una institución humana. Una rutina sin vida se establece. Los lideres que una vez fueron de oración ahora confían en la organización y habilidad carnal para mantener la obra en marcha. El Señor respondió a esta clase de compromiso en el tiempo de Jeremías.
Él envió al profeta a la puerta del templo para proclamar una palabra devastadora: “Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré habitar en este lugar”(Jeremías 7:3). Él estaba diciendo en otras palabras: “Esta obra se ha vuelto corrupta, y ahora la muerte esta a la puerta. Pero aun hay tiempo para salvarla. No quiero darle la espalda. Quiero quedarme contigo y moverme en medio tuyo. Pero para que eso ocurra, tienes que arrepentirte. Debes volver a tu primer amor.”
Luego el Señor añade, “No fíes en palabras de mentira, diciendo: ¡Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este!” (7:4). Dios había oído a la gente gritar, “El Señor no puede destruir este templo. Es su casa eterna. Es nuestra historia, nuestra tradición atrincherada. Mira a todos estos edificios majestuosos.
Ellos están en pie como un testimonio de Dios al mundo impío. El nunca abandonara lo que ha establecido aquí.” Pero el Señor respondió, “¿Qué acerca de sus contaminaciones? ¿Qué acerca de su rampante adulterio? Ustedes juran falsamente. Ustedes se inclinan a ídolos. Y han vuelto mi casa en una cueva de ladrones. Envié profetas para advertirles, pero ustedes no escucharon. Yo les hable, pero ustedes no oyeron. Los llame, pero no respondieron.” Ahora Dios les instruyo, “Id ahora a mi lugar en Silo, donde hice habitar mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.” (7:12). Él estaba urgiendo, “Vengan, todos ustedes pastores, pastores y sacerdotes. Saquen sus Biblias, y vean por ustedes mismos como yo obro. Miren atrás a mi casa en Silo. Yo establecí aquella iglesia y puse mi nombre sobre ella. Pero la gente rechazó a mis profetas. Y a cambio, confiaron en sus propios caminos. Así que yo echaré fuera por completo lo antiguo.
“Ahora voy a hacerlo una vez más. Tú eres como Silo. Tú has permitido pecado y corrupción en mi casa. Te has vuelto tan degenerado en tus caminos, que ya no me representas. Mira en derredor: ¿quién esta parado en la brecha? ¿Quién esta clamando con un corazón arrepentido? Veo apatía y compromiso. Mi palabra claramente advierte que yo levante mi presencia de Silo. Y ahora me voy a alejar de ti. Estoy a punto de quitar mi gloria de en medio de ti.” “Haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo. Os echaré de mi presencia, como eché a todos vuestros hermanos, a toda la generación de Efraín.” (7:14:15). Una vez mas, Dios estaba diciendo: “La antigua obra esta acabada, terminada. Tu ya no me representas.
Yo ahora tendré un pueblo que me represente al mundo como yo verdaderamente soy. Yo tengo una cosa completamente nueva en mente.” El Señor terminó con esta declaración: “Tu, pues, no ores por este pueblo; ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré.” (7:16). Él estaba diciendo: “No te molestes en orar por esta antigua obra. Esta muerta y desaparecida, mas allá de toda esperanza de revivir.”
Cristo vino al templo con una invitación y una advertencia.
Jesús se puso en pie en el ultimo templo e invito a todos a venir bajo sus misericordiosas alas de protección. Él llamó al ciego, al enfermo, al leproso, al pobre, al perdido, a todos a venir y encontrar sanidad y perdón. Pero la multitud religiosa rechazó su oferta. Así que Cristo testifico de ellos, “¡...No quisiste!” (Mateo 23:37).
Mientras leo esto, surge una pregunta: Aquí en el Nuevo Testamento, ¿Echara Dios una obra antigua de la misma manera que él hizo en el Antiguo? ¿Dios abandonaría la antigua obra y levantaría una nueva? ¿Echara fuera aquello que rechazo su oferta de gracia, misericordia, despertamiento?
Si, el lo haría. Jesús respondió a aquellos que lo rechazaron diciendo: “He aquí vuestra casa os es dejada desierta” (23:38). Él les dijo: “Este templo es ahora vuestra casa, no la mía. La estoy dejando. Y yo dejo lo que ustedes han gastado y desertado.” Luego él añadió: “Os digo que desde ahora no volveréis a verme, hasta que digáis: ‘¡Bendito el que viene en el nombre del Señor.’” (23:39). Él les estaba declarando: “Mi gloria ya no esta en esta antigua obra. Yo ahora la he rechazado. Y lo que resta de su vida religiosa será conducida sin la presencia de Dios. Yo también entrego esta antigua obra a la carne. Tus pastores no serán hombres espirituales, sino ministros de la carne.”
Los discípulos no podían creer las palabras de Jesús. Ellos le urgieron, “Maestro, mira la magnificencia del templo, las asombrosas estructuras. Considera su historia, los siglos de tradición. No es posible que esto quede en ruinas. ¿Estas diciendo que todo terminó?” Jesús respondió, “Si, todo terminó. Esta antigua obra ha terminado. Esta muerta y desaparecida a mis ojos. Ahora, voy a hacer una nueva obra.” Piensa esto: aquí estuvo en pie la misericordia y gracia Encarnada, diciendo: “Esta cosa antigua ya no es mía. Ahora, la dejo totalmente desolada. No tiene ninguna posibilidad de ser revivida.” Entonces Jesús siguió adelante hasta Pentecostés, al principio de una nueva obra. Él estaba a punto de levantar una nueva iglesia, no una replica de la antigua. Y él la haría completamente nueva desde la fundación misma. Esta seria una iglesia de sacerdotes y gente nueva, todos nacidos de nuevo en él.
Mientras tanto, la antigua obra pasaría lentamente. Las multitudes todavía vendrían al templo a observar sus rituales muertos. Los pastores aun robarían a los pobres, los adúlteros pecarían a voluntad, la gente se deslizaría a la idolatría. Cada día, la antigua obra se volvería cada vez mas seca y débil. ¿Por qué preguntarías? La presencia de Dios ya no estaba allí.
Esto nos trae a la iglesia del día presente. Permíteme preguntarte: ¿Es lo que ves pasando en la iglesia hoy representativo de quien es Jesús? Considera todas las denominaciones y movimientos, todo lo asociado con el nombre de Cristo. ¿Es verdaderamente lo que estamos viendo la iglesia triunfante, la novia sin mancha de Cristo? ¿Revela esta a un mundo perdido la mismísima naturaleza de Dios? ¿Es esto lo mejor que el Espíritu de Dios puede producir en estos últimos días?
O, ¿Se ha convertido la iglesia moderna visible en la obra antigua? ¿Se ha vuelto corrupta balanceándose en el mismísimo borde de ser reemplazada por alguna nueva obra? En resumen, ¿hará Dios un cambio por ultima vez antes que Jesús regrese? ¿Abandonará él lo que se ha vuelto corrupto, y levantara, una iglesia gloriosa final?
Si, yo creo que él lo hará. Isaías nos dice, " He aquí, ya se cumplieron las cosas primeras y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré saber.” (Isaías 42:9).
La iglesia de hoy comenzó con una gloria que ninguna generación ha visto.
La iglesia que conocemos hoy comenzó con arrepentimiento. Cuando Pedro predicó la Cruz en Pentecostés, miles vinieron a Cristo. Esta nueva iglesia estaba formada de un cuerpo, consistiendo de todas las razas, llenos de amor los unos por los otros. Su vida corporal estaba marcada por evangelismo, un espíritu de sacrificio, aun el martirio. Este hermoso principio refleja las palabras de Dios en Jeremías: “Te plante vid escogida, simiente verdadera toda ella” (Jeremías 2:21). Sin embargo, las siguientes palabras del Señor describen lo que ocurre a tales obras: “¿cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraña?” (2:21). Dios estaba diciendo, “Yo te plante bien. Tu fuiste mía, llevando mi nombre y naturaleza. Pero ahora te has degenerado.” ¿Qué causo esta degeneración en la iglesia? Esto siempre ha sido, y seguirá siendo, la idolatría. Dios estaba hablando de idolatría cuando le dice a Jeremías, “Mi pueblo a cambiado su gloria por lo que no aprovecha.”(2:11). La idolatría desoló Silo, desoló el templo, y ha ensuciado la iglesia hoy. Siempre es la causa raíz detrás de que Dios deje la antigua obra y comience una nueva.
En Ezequiel 14, ciertos ancianos vinieron al profeta para inquirir del Señor. Ellos querían saber, “¿Qué esta diciendo Dios a su pueblo hoy?” Pero el Señor dijo a Ezequiel, “Estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro. ¿Acaso he ser yo en modo alguno consultado por ellos?” (Ezequiel 14:3). Él estaba diciendo, en otras palabras: “Ellos han venido aquí como si realmente estuvieran buscándome. Pero están ocultando malvados ídolos en sus corazones. ¿Por qué debería responderles?” La mayoría de la enseñanza cristiana hoy identifica un ídolo como algo que esta entre el pueblo de Dios y el mismo. Es aquello que nos aleja de él. Sin embargo, esa es solo una descripción parcial de la idolatría. Después de todo, los ancianos que se acercaron a Ezequiel no fueron alejados por sus ídolos. La idolatría tiene que ver con un asunto mucho más profundo del corazón. La verdad es, que la idolatría puede andar rampante en la casa de Dios pero permanecer totalmente sin ser vista. Eso es lo que el Señor quiso decir cuando dijo que estos ancianos tenían un “tropiezo de maldad delante de su rostro” (Ezequiel 14:3). El tropiezo de maldad es cualquier doctrina que justifica un ídolo. Y este ciega al pueblo de Dios a su pecado.
Eso es exactamente lo que ha ocurrido en la iglesia hoy. El ídolo numero uno entre el pueblo de Dios no es el adulterio, pornografía o alcohol. Es una lujuria mucho mas poderosa. ¿Cuál es este ídolo? Es una violenta ambición por éxito. Y hasta tiene una doctrina para justificarla. La idolatría de ser exitoso describe a muchos en la casa de Dios hoy. Estas personas son rectas, moralmente limpias, llenas de buenas obras. Pero ellos han puesto un ídolo de ambición en sus corazones, y no pueden sacudirlo. Trágicamente, este era el mismo espíritu que controlaba detrás de Baal y Moloc: prosperidad y éxito. Y hoy este espíritu ha contaminado el evangelio de Jesucristo a escala mundial. Este se presenta como un espíritu de bendición, pero es una perversión de la bendición que Dios se propone para su iglesia. Y esta haciendo naufragar la fe de millones. Este espíritu también tiene sabor a postmodernismo. Una de las doctrinas del postmodernismo es que la comunidad te otorga tu propósito y valor. Poniéndolo simple, tu éxito y aceptación son medidos por los estándares del mundo. Como un resultado, muchos cristianos miden su valor propio por su carrera, sus posesiones, y su cheque de pago.
Ahora la teología posmodernista esta introduciéndose en el liderazgo de la iglesia. Los pastores y evangelistas están creyendo la mentira que sus colegas determinan cuan exitosos ellos son. Esta es la razón por la cual el éxito en el trabajo de la iglesia se ha convertido en tener asistencia masiva, grandes edificios y un grueso presupuesto. Y esta es la razón por la cual ministros son impulsados a empujarse a sí mismos y a sus congregaciones a lograr estas cosas. Yo les digo, esta no es la iglesia que Jesucristo viene a buscar para tomar como su esposa. Esta institución posmodernista, materialista, dirigida por la carne se ha vuelto vieja y corrupta. Y esta en las garras de la muerte ahora mismo. Muchos pastores jóvenes por todo el mundo sienten esto. Ellos están hartos con la vieja obra, con sus altercados y sus peleas internas de denominaciones. Ellos no quieren nada que ver con esto. Ellos han rechazado el impulso por la grandeza y notoriedad. En cambio, ellos están volviendo a la centralidad de Cristo, regresando a buscar a Dios, regresando a tener hambre por la verdad. Y ellos sienten una nueva obra en el aire.
¿Cuál es esa nueva obra que Dios esta haciendo en su iglesia?
“He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a la luz, yo os las haré notorias.” (Isaías 42:9).
Dios esta a punto de hacer una cosa nueva. Y esta nueva obra será tan gloriosa, que hará que su pueblo le alabe como nunca antes: “Cantad a Jehová un nuevo cántico su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis al mar, y cuanto hay en el, las costas y los moradores de ellas” (42:10). Dios nos esta diciendo, “Que todo mi pueblo a escala mundial cante mis alabanzas. Déjenme oír una nueva canción de los marineros en el mar, de mi pueblo en cada nación, de todas las tierras del mundo.”
Sabemos que en estos últimos días, Satanás esta descendiendo a la tierra con una rabia feroz (ver Apocaplipsis12:12). Él esta lleno de una gran ira porque él sabe que su tiempo es corto. Y él va a vomitar una inundación de iniquidad sobre la iglesia. Pero Dios declara: “Deja que mi pueblo sepa que el León de Judá esta descendiendo, con todo el poder del cielo. ¡El Redentor viene a Sión!”
No pienses ni por un momento que Dios permitirá que Satanás tome el control de la iglesia y asole a sus hijos. Las puertas del infierno no prevalecerán contra el cuerpo de Cristo. Y yo creo que Dios esta en camino a Sión ahora mismo para visitar a su pueblo. Tal como él lo hizo con Sodoma, el Señor viene a purificar. Y este tiempo de purificación comenzara con su iglesia. Ahora mismo, el Señor esta comenzando a quemar la paja en su casa. Y va hacer una nueva obra. La Escritura nos dice, “Jehová saldrá como un gigante y como el de un guerrero despertará su celo; gritará, dará su grito de guerra, prevalecerá sobre sus enemigos.” (Isaías 42:13). ¿Por qué viene Jesús con tan poderoso rugido? ¿Y que estará gritando en alta voz? Él gritara de celos sobre su pueblo. Ves, nuestro Señor esta en un estado de celos sobre su iglesia ahora mismo. Y aquí esta su grito celoso: “Por mucho tiempo, he callado, he guardado silencio, y me he frenado; ahora daré voces como la que esta de parto; asolare y devoraré juntamente” (42:14).
¿Qué significa esto? ¿Por que gritara Jesús como la que esta de parto? El Señor nos esta diciendo que esta a punto de dar a luz algo nuevo. Mientras Satanás esta alborotado engañando a multitudes, Dios esta diciendo a su pueblo, “Una cosa nueva, y santa esta por nacer bajo las narices de Satanás. Esta es una iglesia que el no puede engañar. Es la iglesia prevaleciente aquella sin mancha ni arruga.” Hasta ahora, el Señor a estado en silencio. Él ha reprimido su ira mientras falsas doctrinas, falsos profetas, y lobos vestidos de ovejas han hecho naufragar a multitudes en el cuerpo de Cristo. Pero ahora Dios esta dando a conocer su voz. Él nos esta diciendo:
“Los pastores han convertido mi casa en una cueva de iniquidad. Sin embargo, yo he callado. Predicadores materialistas han corrompido mi iglesia por todo el mundo con doctrinas abominables. Sin embargo, yo he permanecido quieto. Yo he permanecido silencioso mientras que la mega- iglesias han quitado la ofensa de la Cruz de sus congregaciones. Me he reprimido mientras pastores complacientes han permitido a comediantes y el espectáculo traer liviandad y frivolidad dentro de mi casa santa.
“¡Pero no mas! Ahora yo estoy conmovido. Y voy a ir a mi casa, para limpiarla antes que regrese por mi novia. Les advierto, vengo a ustedes con un celo santo. Y yo voy a destruir todas estas falsas doctrinas. Yo quebraré a cada ladrón y ratero que han llenado mis pulpitos. Yo secare todas sus fuentes y causare que sus ríos de dinero se sequen.” “Convertiré en soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos tornare en islas, y secare los estanques.... Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: Vosotros sois nuestros dioses” (Isaías 42:15,17).
Amado, esta es la cosa nueva que Dios esta haciendo en su iglesia. Él esta diciendo: “Yo destruiré y devoraré a todo ministro que es de la carne, bombo y materialismo. Y levantare pastores conforme a mi propio corazón, siervos fieles que me conocen. Yo destruiré todo evangelio falso, y confundiré y avergonzaré a cada maestro falso.
“Sin embargo, yo no abandonare a aquellos millones de gentes sinceras que fueron engañadas por falsas doctrinas. Ellos no sabían. Y ahora oirán mi evangelio puro. Cuando lo escuchen, se arrepentirán y se avergonzarán del evangelio superficial y frívolo que los descarrió. Yo los guiare a la verdad.” “Guiare a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiare las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desamparare” (42:16). ¡Que increíble promesa! Ahora vemos porque Isaías profetiza: “Alcen la voz el desierto y sus ciudades... y desde las cumbres de los montes den voces de jubilo. Den gloria a Jehová, y anuncien sus loores en las costas” (42:11-12). Querido santo, Dios esta haciendo una cosa nueva ahora mismo. Él esta llamando a su pueblo una vez mas a que abandone todo ídolo y hacer su habitación en la Roca, Jesucristo. Les animo, prepárate para obedecer, su clamor: “¡Que los habitantes de la Roca canten!”
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domingo, 12 de junio de 2011
jueves, 9 de junio de 2011
APRENDAMOS A MIRAR LAS COSAS COMO DIOS LAS MIRA
“Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé,b nosotros también creemos, por lo cual también hablamos, 14sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros. 15Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios.
16Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. 17Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 18no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. 2 Corintios 4:13-18
Cuando todas las cosas nos van bien, no hay dificultad, pero cuando los problemas nos asedian nuestra perspectiva correcta se pierde.
Todo va bien y es luz, las cosas van mal y es oscuridad. No vemos nada, ni la salida a nuestro problema.
Pero Dios quiere enseñarnos a mirar las cosas desde otro punto de vista, no desde la perspectiva del mundo, sino desde la perspectiva de Dios. Isa. 50: 10
PARA ESO NECESITAMOS LA FE: (Hebreos 11:1)
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Fe es la certeza de lo que esperas, la convicción de lo que no se ve. Convicción es estar persuadido de algo. Convencido de algo que no estás viendo en este momento.
Dios quiere enseñarnos a mirar las cosas desde su punto de vista.
a) Dios no quiere que mires según la apariencia. 2ª Corintios 10:7; 1ª Cor. 7:31
Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está persuadido en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo.
b) Dios quiere que mires las cosas que no se ven. 2ª Corintios 4:18; Abraham. Gen. 15:5-6
"que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados". 2 Cor. 4: 7-11
Dios quiere que miremos con los ojos de la fe y no con los ojos carnales.
VEAMOS ALGUNOS EJEMPLOS:
Josafat: 2º Crónicas 20:1, 2, 15-18
Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. 2Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi.
“No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros.”
Josafat era un rey que tenía temor de Dios y un corazón dispuesto. Al igual que muchos creyentes en este tiempo.
En un momento se vio rodeado de enemigos poderosos que querían su destrucción. Al igual que muchos creyentes en este tiempo, en un momento nos vemos rodeados de problemas que quieren destruir nuestras vidas.
El profeta le dijo de parte de Dios: “No temáis ni os amedrentéis... paraos, estad quietos y ved la salvación de Jehová...no temáis ni desmayéis...”
Ve la salvación que aún no ha ocurrido, ve la salvación aunque todavía estén los ejércitos enemigos rodeando tu vida para destruirte. Sal. 34: 1-10
El Señor Jesucristo y la hija de Jairo: Lucas 8:52-54
“Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis; no está muerta, sino que duerme. Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta. Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate”. El mundo y los cristianos sin fe siempre verán el lado negativo de los problemas, pero el señor Jesús nos enseña que existe una alternativa ante la desgracia.
a) La gente la veía muerta, pero el Señor la veía dormida.
b) El mundo y los cristianos sin fe siempre se burlaran ante la perspectiva del cristiano de fe. 2 Cor. 5: 7;
Rom. 4: 18-21; Sal. 91:14 -16
Eliseo y su siervo: (2º Reyes 6:15-17)
Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos? El le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.
El ejercito enemigo había rodeado la ciudad y el siervo se asomó a la ventana y vio la adversidad que le rodeaba. Eliseo le dijo que no tuviera temor, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y así es siempre: Cristo y uno de sus hijos, SIEMPRE son mayoría. Amen
Y oró: “Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea”.
Por lo general, la obra del Señor, no es visible físicamente, porque quiere que caminemos en fe. 2ª Cor. 5:7; Jn. 20:29. “...bienaventurados los que no vieron, y creyeron.” LA FE ALUMBRA EL CAMINO QUE DIOS ESTA TRAZANDO” y entonces caminamos como Moisés: Heb. 11:27. “Como viendo al invisible”
Y podemos caminar plenamente seguros en medio del peligro y la adversidad, porque El esta con nosotros. Sal. 33: 18-19; Isa. 43: 1-2. Pablo, el apóstol veía como Dios ve, aun en medio de un ciclón devastador. Hech. 27: 21-25. Dios no hizo, nada sobrenatural, no envió un ángel, el barco se estaba deshaciendo, ni siquiera calmaba la tormenta, pero Pablo veía la mano de Dios, tomando el control de todo para llevarlos a lugar seguro, de acuerdo a su palabra. Hech. 27: 42-44. Así es también con nosotros, El es nuestro Dios, que nos salva, sana, provee y libera. Amen
Cuando no se tiene la perspectiva de Dios o no se ven los problemas y adversidad desde la lente de Dios nos llenamos de temor. “...¡Ah, señor mío! ¿qué haremos?...”
Cuando no se tiene la perspectiva de Dios no se sabe que hacer. Heb. 12: 2; Jer. 33:3; Sal. 37:39-40, 5
CONFIESA LA PALABRA DE DIOS:
2ª Corintios 4:13-18. Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos....”no mirando nosotros las cosas que se ven, SINO LAS QUE NO SE VEN”. Aleluya, amen. Sal. 34:8; Sal. 34:5; Isa. 50: 10
Creí por lo cual hable. Creemos por lo cual hablamos. Sal. 30:2-3; Jn. 11:40; Sal. 40: 1-3; Jer. 29: 11-14; Rom. 8:28, 31
En Conclusión:
Si has estado viendo el problema o los problemas que estás viviendo desde otra perspectiva que no sea la de Dios, negativa y sin encontrar salida: Ve desde hoy, como Dios ve
“Ora al Señor y pidele que abra tus ojos para que veas, Su obra, Su poder, Sus maravillas, Su gloria. AMEN
Jn. 11: 40. ¿“NO TE HE DICHO QUE SI CREES, VERAS LA GLORIA DE DIOS”?
16Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. 17Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 18no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. 2 Corintios 4:13-18
Cuando todas las cosas nos van bien, no hay dificultad, pero cuando los problemas nos asedian nuestra perspectiva correcta se pierde.
Todo va bien y es luz, las cosas van mal y es oscuridad. No vemos nada, ni la salida a nuestro problema.
Pero Dios quiere enseñarnos a mirar las cosas desde otro punto de vista, no desde la perspectiva del mundo, sino desde la perspectiva de Dios. Isa. 50: 10
PARA ESO NECESITAMOS LA FE: (Hebreos 11:1)
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Fe es la certeza de lo que esperas, la convicción de lo que no se ve. Convicción es estar persuadido de algo. Convencido de algo que no estás viendo en este momento.
Dios quiere enseñarnos a mirar las cosas desde su punto de vista.
a) Dios no quiere que mires según la apariencia. 2ª Corintios 10:7; 1ª Cor. 7:31
Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está persuadido en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo.
b) Dios quiere que mires las cosas que no se ven. 2ª Corintios 4:18; Abraham. Gen. 15:5-6
"que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados". 2 Cor. 4: 7-11
Dios quiere que miremos con los ojos de la fe y no con los ojos carnales.
VEAMOS ALGUNOS EJEMPLOS:
Josafat: 2º Crónicas 20:1, 2, 15-18
Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. 2Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi.
“No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros.”
Josafat era un rey que tenía temor de Dios y un corazón dispuesto. Al igual que muchos creyentes en este tiempo.
En un momento se vio rodeado de enemigos poderosos que querían su destrucción. Al igual que muchos creyentes en este tiempo, en un momento nos vemos rodeados de problemas que quieren destruir nuestras vidas.
El profeta le dijo de parte de Dios: “No temáis ni os amedrentéis... paraos, estad quietos y ved la salvación de Jehová...no temáis ni desmayéis...”
Ve la salvación que aún no ha ocurrido, ve la salvación aunque todavía estén los ejércitos enemigos rodeando tu vida para destruirte. Sal. 34: 1-10
El Señor Jesucristo y la hija de Jairo: Lucas 8:52-54
“Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis; no está muerta, sino que duerme. Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta. Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate”. El mundo y los cristianos sin fe siempre verán el lado negativo de los problemas, pero el señor Jesús nos enseña que existe una alternativa ante la desgracia.
a) La gente la veía muerta, pero el Señor la veía dormida.
b) El mundo y los cristianos sin fe siempre se burlaran ante la perspectiva del cristiano de fe. 2 Cor. 5: 7;
Rom. 4: 18-21; Sal. 91:14 -16
Eliseo y su siervo: (2º Reyes 6:15-17)
Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos? El le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.
El ejercito enemigo había rodeado la ciudad y el siervo se asomó a la ventana y vio la adversidad que le rodeaba. Eliseo le dijo que no tuviera temor, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y así es siempre: Cristo y uno de sus hijos, SIEMPRE son mayoría. Amen
Y oró: “Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea”.
Por lo general, la obra del Señor, no es visible físicamente, porque quiere que caminemos en fe. 2ª Cor. 5:7; Jn. 20:29. “...bienaventurados los que no vieron, y creyeron.” LA FE ALUMBRA EL CAMINO QUE DIOS ESTA TRAZANDO” y entonces caminamos como Moisés: Heb. 11:27. “Como viendo al invisible”
Y podemos caminar plenamente seguros en medio del peligro y la adversidad, porque El esta con nosotros. Sal. 33: 18-19; Isa. 43: 1-2. Pablo, el apóstol veía como Dios ve, aun en medio de un ciclón devastador. Hech. 27: 21-25. Dios no hizo, nada sobrenatural, no envió un ángel, el barco se estaba deshaciendo, ni siquiera calmaba la tormenta, pero Pablo veía la mano de Dios, tomando el control de todo para llevarlos a lugar seguro, de acuerdo a su palabra. Hech. 27: 42-44. Así es también con nosotros, El es nuestro Dios, que nos salva, sana, provee y libera. Amen
Cuando no se tiene la perspectiva de Dios o no se ven los problemas y adversidad desde la lente de Dios nos llenamos de temor. “...¡Ah, señor mío! ¿qué haremos?...”
Cuando no se tiene la perspectiva de Dios no se sabe que hacer. Heb. 12: 2; Jer. 33:3; Sal. 37:39-40, 5
CONFIESA LA PALABRA DE DIOS:
2ª Corintios 4:13-18. Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos....”no mirando nosotros las cosas que se ven, SINO LAS QUE NO SE VEN”. Aleluya, amen. Sal. 34:8; Sal. 34:5; Isa. 50: 10
Creí por lo cual hable. Creemos por lo cual hablamos. Sal. 30:2-3; Jn. 11:40; Sal. 40: 1-3; Jer. 29: 11-14; Rom. 8:28, 31
En Conclusión:
Si has estado viendo el problema o los problemas que estás viviendo desde otra perspectiva que no sea la de Dios, negativa y sin encontrar salida: Ve desde hoy, como Dios ve
“Ora al Señor y pidele que abra tus ojos para que veas, Su obra, Su poder, Sus maravillas, Su gloria. AMEN
Jn. 11: 40. ¿“NO TE HE DICHO QUE SI CREES, VERAS LA GLORIA DE DIOS”?
miércoles, 26 de enero de 2011
Ayudando a los debiles
Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Mateo 23.4
El conocido pensador cristiano, Francis Schaeffer, observó en cierta oportunidad: «La ortodoxia bíblica sin compasión tiene que ser una de las cosas más desagradables sobre la faz de la tierra».
Algunos comentaristas señalan que los fariseos poseían una lista de 630 reglamentos necesarios para vivir una vida agradable a Dios. El peso de semejante cantidad de leyes, lejos de animar al pueblo a buscar el rostro de Dios, había llevado a que la mayoría sintiera que la vida espiritual era para un pequeño puñado de personas selectas.
El problema principal de los fariseos no estaba, sin embargo, en la cantidad de sus reglamentos aunque, por cierto, estos entorpecían grandemente a quienes aspiraban a cultivar una vida espiritual. La esencia del problema era el estilo que habían adoptado para enseñar estos preceptos al pueblo. Creían que su responsabilidad principal era simplemente la de decirle al pueblo lo que tenía que hacer.
¡Cuántos pastores ministran con la misma convicción! Viven arengando al pueblo para que haga esto, eso, o aquello otro. Sus enseñanzas y predicaciones son una interminable serie de exhortaciones a cumplir con diferentes responsabilidades. En tales circunstancias, no ha de sorprendernos que el pueblo se siente agobiado y frustrado.
La verdad es que la mayoría de los que somos parte de la iglesia ya sabemos cuáles son nuestras responsabilidades. ¿Dónde está el creyente que, luego de años de asistir a reuniones, todavía no se ha enterado de que debe amar a su prójimo, leer la Palabra, compartir su fe o dedicar más tiempo a la oración? ¿Quién de entre nosotros encuentra novedosa una predicación que nos exhorta a ser generosos en el servicio, la adoración, o la ofrenda?
El error en esta visión es creer que el pueblo se moviliza simplemente con exhortaciones. El exceso de exhortaciones acaba por atar cargas pesadas a los hombros de la gente. La responsabilidad de todo pastor no es únicamente exhortar. También debe estar dispuesto a acompañar al pueblo en el intento de implementar lo que le ha animado a hacer.
El buen pastor exhorta, pero también se pone a la par de su gente y les ayuda a vivir conforme a la Verdad. Esto es lo que hizo nuestro propio pastor, Jesucristo. Animó a los discípulos a caminar en ciertas verdades; pero también se puso al lado de ellos y les mostró cómo hacerlo. Cuando volvió al Padre, convocó al Espíritu para continuar con esta tarea. Su mismo nombre, paracletos, indica que es uno llamado a ponerse a la par de otros para asistirles en su debilidad.
Esto marca la diferencia entre un pastor de púlpito y un pastor con «olor» a ovejas. El primero solamente exhorta. La gente que está con él se siente frustrada, porque necesita quién les muestre el camino a seguir. El segundo, pasa tiempo acompañando, mostrando y corrigiendo al pueblo, para que aprenda cómo caminar con el Rey.
El conocido pensador cristiano, Francis Schaeffer, observó en cierta oportunidad: «La ortodoxia bíblica sin compasión tiene que ser una de las cosas más desagradables sobre la faz de la tierra».
Algunos comentaristas señalan que los fariseos poseían una lista de 630 reglamentos necesarios para vivir una vida agradable a Dios. El peso de semejante cantidad de leyes, lejos de animar al pueblo a buscar el rostro de Dios, había llevado a que la mayoría sintiera que la vida espiritual era para un pequeño puñado de personas selectas.
El problema principal de los fariseos no estaba, sin embargo, en la cantidad de sus reglamentos aunque, por cierto, estos entorpecían grandemente a quienes aspiraban a cultivar una vida espiritual. La esencia del problema era el estilo que habían adoptado para enseñar estos preceptos al pueblo. Creían que su responsabilidad principal era simplemente la de decirle al pueblo lo que tenía que hacer.
¡Cuántos pastores ministran con la misma convicción! Viven arengando al pueblo para que haga esto, eso, o aquello otro. Sus enseñanzas y predicaciones son una interminable serie de exhortaciones a cumplir con diferentes responsabilidades. En tales circunstancias, no ha de sorprendernos que el pueblo se siente agobiado y frustrado.
La verdad es que la mayoría de los que somos parte de la iglesia ya sabemos cuáles son nuestras responsabilidades. ¿Dónde está el creyente que, luego de años de asistir a reuniones, todavía no se ha enterado de que debe amar a su prójimo, leer la Palabra, compartir su fe o dedicar más tiempo a la oración? ¿Quién de entre nosotros encuentra novedosa una predicación que nos exhorta a ser generosos en el servicio, la adoración, o la ofrenda?
El error en esta visión es creer que el pueblo se moviliza simplemente con exhortaciones. El exceso de exhortaciones acaba por atar cargas pesadas a los hombros de la gente. La responsabilidad de todo pastor no es únicamente exhortar. También debe estar dispuesto a acompañar al pueblo en el intento de implementar lo que le ha animado a hacer.
El buen pastor exhorta, pero también se pone a la par de su gente y les ayuda a vivir conforme a la Verdad. Esto es lo que hizo nuestro propio pastor, Jesucristo. Animó a los discípulos a caminar en ciertas verdades; pero también se puso al lado de ellos y les mostró cómo hacerlo. Cuando volvió al Padre, convocó al Espíritu para continuar con esta tarea. Su mismo nombre, paracletos, indica que es uno llamado a ponerse a la par de otros para asistirles en su debilidad.
Esto marca la diferencia entre un pastor de púlpito y un pastor con «olor» a ovejas. El primero solamente exhorta. La gente que está con él se siente frustrada, porque necesita quién les muestre el camino a seguir. El segundo, pasa tiempo acompañando, mostrando y corrigiendo al pueblo, para que aprenda cómo caminar con el Rey.
sábado, 25 de septiembre de 2010
!!!ADVERTENCIA!!!
Por: Stephen O. Searfoss
Quizas de las epístolas más preciosas e íntimas son las dos cartas que Pablo escribe a Timoteo, a quien llama mi verdadero hijo. En estas cartas Pablo esta preparando a Timoteo para hacer y seguir el ministerio que Dios les había dado.
Pablo le esta indicando que cosas debe hacer y que cosas no debe hacer para ser un buen servidor de Cristo Jesús. “Si enseñas estas cosas a los hermanos, serás un buen servidor de Cristo Jesús, nutrido con las verdades de la fe y de la buena enseñanza que paso a paso has seguido.” 1 Timoteo 4:6
¿Cuales son “estas cosas” a las que hace referencia Pablo?
Bueno, en el versículo uno empieza este capítulo diciendo “El Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos abandonarán la fe para seguir a inspiraciones engañosas y doctrinas diabólicas.” 1 Timoteo 4:1 Podemos ampliar el significado de “estas cosas” viendo todo este capítulo o inclusive esta epístola. Pero el énfasis en el versículo uno es ¡¡“algunos abandonarán la fe”!! Para no poner palabras en la boca de Pablo, lo que dice es que había algunos que estando en un posición de “no abandono” de la fe van a pasar a un estado de “abandonar la fe”. Si leemos toda las epístola podemos ver que Pablo esta usando la palabra “fe” para referirse a todo lo que vive, aprecia y cree el cristiano.
Ahora este tipo de advertencia no es muy aceptado por la mayoría de los creyentes hoy en día. De hecho hay dos frases muy populares y generalmente aceptadas que dicen algo asi: “Una vez que eres salvo siempre serás salvo” o “La salvación no se pierde”. Generalmente hoy en día estamos dando consuelo y seguridad incondicional con estas frases en vez de dar el grito de alarma y advertencia como los hace Pablo en este pasaje.
Es importante notar que estas dos frases: “Una vez que eres salvo siempre serás salvo” o “La salvación no se pierde” no son versículos bíblicos. Pon por favor mucha atención en lo que voy a decir aqui. Estas dos frases no son bíblicos en el sentido de que el Espíritu Santo jamas inspiro a ninguno de los autores del Nuevo Testamento para expresar con las palabras de estas dos frases una enseñaza para nosotros. ¿Queda claro? Hay versículos de seguridad y consuelo en el Nuevo Testamento, sin lugar a dudas, pero expresados con otras palabras, no con las palabras de estas dos frases.
Cuando tenemos una doctrina 100% bíblica, basta citar textualmente uno o más textos de la misma Palabra de Dios para recordar o afirmar tal doctrina. Por el contrario debemos tener cuidado cuando necesito usar otras palabras para “reexpresar” lo que pienso que es la enseñanza de la escritura.
Veamos esto en la práctica. ¿Cuando Pablo dice que “algunos abandonarán la fe” esta diciendo que fueron salvos y ahora ya no son salvos? Bueno, se puede decir que en este pasaje el Espíritu Santo no le ha dirigido a hablarnos en esos términos o con esas palabras. Pero como hice notar arriba si comunica algo claro, seguro y cierto que es que había algunos que estando en un posición de “no abandono” de la fe van a pasar a un estado de “abandonar la fe”. Esto es lo que nos debe advertir y preocupar y no el tratar de alegar aquí otros términos y palabras como son las frases populares “no bíblicos” citados arriba. Claro que enriquecemos nuestro entendimiento al ver este versículo en conjunto con todos los demás pasajes de la Palabra.
Hay una lógica que lleva a argumentar la seguridad incondicional de la salvación. Pablo mismo ha expresado bajo inspiración del Espíritu Santo esto: “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.” Efesios 2:8-9. Esta lógica dice que ya que somos salvos por gracia y no por obras, no hay nada que podemos hacer para perder nuestra salvación. Pablo no esta siguiendo la lógica para escribir su epístola a Timoteo, ¡gracias a Dios! Pablo dice en el pasaje citado “El Espíritu dice claramente”. ¿Entonces queremos seguir lo que la lógica dice para siempre dar consuelo y seguridad incondicional? O ¿Queremos poner atención a lo que “El Espíritu dice claramente” en este caso que “algunos abandonarán la fe”?
Dejame ser claro y honesto. Si no fuera por la gracia de Dios yo jamas hubiera sido salvo. Si no fuera por la gracia de Dios yo jamas hubiera participado de la fe que habla Pablo. Si no fuera por la gracia de Dios, yo hubiera abandonado la fe en muchas ocasiones y sin regresar a la fe. No es por obras.
No se trata aquí tampoco de una discusión necia de que mis versículos valen más que tus versículos. No trato de decir que los pasajes de advertencia en la Biblia valen más que los pasajes de seguridad y consuelo. ¡No! Jesús dijo, “Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar.” Juan 10:28-29 Gracias a Dios que Jesús nos da la vida eterna, que nunca vamos a perecer y que nadie nos puede arrebatar de la mano de Jesús ni del Padre.
Lo que trato de hacer es balancear nuestra compresión de la escritura y hacer notar que junto con los pasajes de consuelo hay pasajes de advertencia. No sólo de Pablo, sino Jesús mismo quizas nos dió la mayor advertencia.
‘»No todo el que me dice: “Señor, Señor” , entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?” Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!” ‘Mateo 7:21-23
Entonces Jesús mismo nos da consuelo y a la vez nos advierte. (Es interesante notar que al darnos consuelo habla de lo que Él y él Padre hacen y al advertirnos habla de lo que nosotros decimos y pensamos.) Este es el tipo de balance que estoy tratando lograr en nuestra compresión y enseñanza de la Palabra.
Veamos lo que Jesús enseña como advertencia. ‘No todo el que me dice: “Señor, Señor” , entrará en el reino de los cielos’. Pone el caso de “muchos” no pocos, que le dicen a Jesús “Señor, Señor”. ¿Sería esto el equivalente de decir yo soy cristiano? Son personas que dicen Jesús es mi Señor. Normalmente diríamos, ¡ah! Este es un cristiano, juzgando por las apariencias. Pero estas personas no sólo dicen que Jesús es Señor, sino que “profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros”. Impresionante. Otra vez en base a su dicho nosotros diríamos esos son “super cristianos”. Perdemos el valor de este pasaje cuando solo lo usamos para aplicarselo a otros. Me he puesto a pensar acerca de los muchos en este pasaje. ¿Que estaban pensando realmente ellos? ¿Pensaban realmente, con toda sinceridad para ellos mismos que eran super cristianos? ¿Su grande ego les hizo perder contacto con la realidad? ¿O sabían que todo era una actuación una imágen que proyectaban porque les convenía? ¿Pensaban que toda la vida habían engañado a los demás y ahora no les quedaba otra que ver si podían engañar al mismo Jesús?
Jesús deja muy en claro la posición de estos muchos, “Jamás los conocí”. Para efectos de doctrina podemos ver que jamás fueron cristianos, no perdieron una salvación, jamás lo tuvieron. Pero a nivel práctico, es probable que pensaban que si eran cristianos y probable que muchos otros también pensaban que eran cristianos. La parábola del trigo y la cizaña nos indica que probablemente en cada iglesia, cada domingo, en las bancas y quizás hasta en el púlpito hay personas que piensan que son cristianos, que hasta podrían parecer super cristianos, que quizás tengan un ego desenfrenado pero que en realidad jamas, nótese bien, han sido conocidos por nuestro Señor Jesucristo. ¿Que diríamos de los muchos que ya no “necesitan” congregarse? He allí la necesidad de predicar advertencias como esta de Jesús, como la de Pablo. El solo predicar consuelo y seguridad incondicional solo va a dormir a estos muchos en su camino a la declaratoria “¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!”
Asi que te invito a considerar hoy tu relación con Jesús. ¿Estas confiando sólo en promesas de consuelo incondicional? ¿Tienes ríos de agua viva fluyendo de tu interior? O ¿Estas en piloto automático confiando sólo en algo que hicistes o profesastes hace bastante tiempo?
Mi intención no es condenar sino invitar a llegar por primera vez o regresar a la fe en el sentido que lo usa Pablo. ¿Quieres ser conocido por Jesús? Creo que la oración del salmista es un buen inicio, “Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.” Salmos 139:23-24 ¿Puedes orar esto con todo el corazón hoy?
Como pastor a menudo me toca hablar en un funeraria, en un panteón o en un culto memorial cuando alguien ha partido a su juicio ante Dios. Ahora bien un pastor no puede decir nada para enviar alguien al cielo ni al infierno. Pero, ¿que debe decir un pastor ante la memoria vaga de alguien que pocas veces se gozaba de comunión con otros creyentes, no se esforzo por mostrar el amor de Dios a los necesitados ni era una lampara encendida para que otros conocieran al Señor? ¿Que era un amante del cine? ¿Que era un golfista sobresaliente? ¿Que debemos entender sus adulterios?
Todos estamos en el camino a la eternidad. Es por eso que oro sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.
Esteban
P.D. El tema de los pasajes de advertencia es grande. Este solo ha sido una introducción a este tema.
Quizas de las epístolas más preciosas e íntimas son las dos cartas que Pablo escribe a Timoteo, a quien llama mi verdadero hijo. En estas cartas Pablo esta preparando a Timoteo para hacer y seguir el ministerio que Dios les había dado.
Pablo le esta indicando que cosas debe hacer y que cosas no debe hacer para ser un buen servidor de Cristo Jesús. “Si enseñas estas cosas a los hermanos, serás un buen servidor de Cristo Jesús, nutrido con las verdades de la fe y de la buena enseñanza que paso a paso has seguido.” 1 Timoteo 4:6
¿Cuales son “estas cosas” a las que hace referencia Pablo?
Bueno, en el versículo uno empieza este capítulo diciendo “El Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos abandonarán la fe para seguir a inspiraciones engañosas y doctrinas diabólicas.” 1 Timoteo 4:1 Podemos ampliar el significado de “estas cosas” viendo todo este capítulo o inclusive esta epístola. Pero el énfasis en el versículo uno es ¡¡“algunos abandonarán la fe”!! Para no poner palabras en la boca de Pablo, lo que dice es que había algunos que estando en un posición de “no abandono” de la fe van a pasar a un estado de “abandonar la fe”. Si leemos toda las epístola podemos ver que Pablo esta usando la palabra “fe” para referirse a todo lo que vive, aprecia y cree el cristiano.
Ahora este tipo de advertencia no es muy aceptado por la mayoría de los creyentes hoy en día. De hecho hay dos frases muy populares y generalmente aceptadas que dicen algo asi: “Una vez que eres salvo siempre serás salvo” o “La salvación no se pierde”. Generalmente hoy en día estamos dando consuelo y seguridad incondicional con estas frases en vez de dar el grito de alarma y advertencia como los hace Pablo en este pasaje.
Es importante notar que estas dos frases: “Una vez que eres salvo siempre serás salvo” o “La salvación no se pierde” no son versículos bíblicos. Pon por favor mucha atención en lo que voy a decir aqui. Estas dos frases no son bíblicos en el sentido de que el Espíritu Santo jamas inspiro a ninguno de los autores del Nuevo Testamento para expresar con las palabras de estas dos frases una enseñaza para nosotros. ¿Queda claro? Hay versículos de seguridad y consuelo en el Nuevo Testamento, sin lugar a dudas, pero expresados con otras palabras, no con las palabras de estas dos frases.
Cuando tenemos una doctrina 100% bíblica, basta citar textualmente uno o más textos de la misma Palabra de Dios para recordar o afirmar tal doctrina. Por el contrario debemos tener cuidado cuando necesito usar otras palabras para “reexpresar” lo que pienso que es la enseñanza de la escritura.
Veamos esto en la práctica. ¿Cuando Pablo dice que “algunos abandonarán la fe” esta diciendo que fueron salvos y ahora ya no son salvos? Bueno, se puede decir que en este pasaje el Espíritu Santo no le ha dirigido a hablarnos en esos términos o con esas palabras. Pero como hice notar arriba si comunica algo claro, seguro y cierto que es que había algunos que estando en un posición de “no abandono” de la fe van a pasar a un estado de “abandonar la fe”. Esto es lo que nos debe advertir y preocupar y no el tratar de alegar aquí otros términos y palabras como son las frases populares “no bíblicos” citados arriba. Claro que enriquecemos nuestro entendimiento al ver este versículo en conjunto con todos los demás pasajes de la Palabra.
Hay una lógica que lleva a argumentar la seguridad incondicional de la salvación. Pablo mismo ha expresado bajo inspiración del Espíritu Santo esto: “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.” Efesios 2:8-9. Esta lógica dice que ya que somos salvos por gracia y no por obras, no hay nada que podemos hacer para perder nuestra salvación. Pablo no esta siguiendo la lógica para escribir su epístola a Timoteo, ¡gracias a Dios! Pablo dice en el pasaje citado “El Espíritu dice claramente”. ¿Entonces queremos seguir lo que la lógica dice para siempre dar consuelo y seguridad incondicional? O ¿Queremos poner atención a lo que “El Espíritu dice claramente” en este caso que “algunos abandonarán la fe”?
Dejame ser claro y honesto. Si no fuera por la gracia de Dios yo jamas hubiera sido salvo. Si no fuera por la gracia de Dios yo jamas hubiera participado de la fe que habla Pablo. Si no fuera por la gracia de Dios, yo hubiera abandonado la fe en muchas ocasiones y sin regresar a la fe. No es por obras.
No se trata aquí tampoco de una discusión necia de que mis versículos valen más que tus versículos. No trato de decir que los pasajes de advertencia en la Biblia valen más que los pasajes de seguridad y consuelo. ¡No! Jesús dijo, “Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar.” Juan 10:28-29 Gracias a Dios que Jesús nos da la vida eterna, que nunca vamos a perecer y que nadie nos puede arrebatar de la mano de Jesús ni del Padre.
Lo que trato de hacer es balancear nuestra compresión de la escritura y hacer notar que junto con los pasajes de consuelo hay pasajes de advertencia. No sólo de Pablo, sino Jesús mismo quizas nos dió la mayor advertencia.
‘»No todo el que me dice: “Señor, Señor” , entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?” Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!” ‘Mateo 7:21-23
Entonces Jesús mismo nos da consuelo y a la vez nos advierte. (Es interesante notar que al darnos consuelo habla de lo que Él y él Padre hacen y al advertirnos habla de lo que nosotros decimos y pensamos.) Este es el tipo de balance que estoy tratando lograr en nuestra compresión y enseñanza de la Palabra.
Veamos lo que Jesús enseña como advertencia. ‘No todo el que me dice: “Señor, Señor” , entrará en el reino de los cielos’. Pone el caso de “muchos” no pocos, que le dicen a Jesús “Señor, Señor”. ¿Sería esto el equivalente de decir yo soy cristiano? Son personas que dicen Jesús es mi Señor. Normalmente diríamos, ¡ah! Este es un cristiano, juzgando por las apariencias. Pero estas personas no sólo dicen que Jesús es Señor, sino que “profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros”. Impresionante. Otra vez en base a su dicho nosotros diríamos esos son “super cristianos”. Perdemos el valor de este pasaje cuando solo lo usamos para aplicarselo a otros. Me he puesto a pensar acerca de los muchos en este pasaje. ¿Que estaban pensando realmente ellos? ¿Pensaban realmente, con toda sinceridad para ellos mismos que eran super cristianos? ¿Su grande ego les hizo perder contacto con la realidad? ¿O sabían que todo era una actuación una imágen que proyectaban porque les convenía? ¿Pensaban que toda la vida habían engañado a los demás y ahora no les quedaba otra que ver si podían engañar al mismo Jesús?
Jesús deja muy en claro la posición de estos muchos, “Jamás los conocí”. Para efectos de doctrina podemos ver que jamás fueron cristianos, no perdieron una salvación, jamás lo tuvieron. Pero a nivel práctico, es probable que pensaban que si eran cristianos y probable que muchos otros también pensaban que eran cristianos. La parábola del trigo y la cizaña nos indica que probablemente en cada iglesia, cada domingo, en las bancas y quizás hasta en el púlpito hay personas que piensan que son cristianos, que hasta podrían parecer super cristianos, que quizás tengan un ego desenfrenado pero que en realidad jamas, nótese bien, han sido conocidos por nuestro Señor Jesucristo. ¿Que diríamos de los muchos que ya no “necesitan” congregarse? He allí la necesidad de predicar advertencias como esta de Jesús, como la de Pablo. El solo predicar consuelo y seguridad incondicional solo va a dormir a estos muchos en su camino a la declaratoria “¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!”
Asi que te invito a considerar hoy tu relación con Jesús. ¿Estas confiando sólo en promesas de consuelo incondicional? ¿Tienes ríos de agua viva fluyendo de tu interior? O ¿Estas en piloto automático confiando sólo en algo que hicistes o profesastes hace bastante tiempo?
Mi intención no es condenar sino invitar a llegar por primera vez o regresar a la fe en el sentido que lo usa Pablo. ¿Quieres ser conocido por Jesús? Creo que la oración del salmista es un buen inicio, “Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.” Salmos 139:23-24 ¿Puedes orar esto con todo el corazón hoy?
Como pastor a menudo me toca hablar en un funeraria, en un panteón o en un culto memorial cuando alguien ha partido a su juicio ante Dios. Ahora bien un pastor no puede decir nada para enviar alguien al cielo ni al infierno. Pero, ¿que debe decir un pastor ante la memoria vaga de alguien que pocas veces se gozaba de comunión con otros creyentes, no se esforzo por mostrar el amor de Dios a los necesitados ni era una lampara encendida para que otros conocieran al Señor? ¿Que era un amante del cine? ¿Que era un golfista sobresaliente? ¿Que debemos entender sus adulterios?
Todos estamos en el camino a la eternidad. Es por eso que oro sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.
Esteban
P.D. El tema de los pasajes de advertencia es grande. Este solo ha sido una introducción a este tema.
viernes, 9 de julio de 2010
La esperanza del miserable
¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro! Romanos 7.24–25
Lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que detesto, eso hago… no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. (Ro 7.15, 20).
¿Quién de nosotros no se ha sentido identificado con la descripción tan acertada que hace Pablo de la lucha que tenemos con el pecado? Leemos este pasaje y no podemos evitar exclamar: ¡ese soy yo! Este es el calvario diario de nuestra existencia. Nuestro espíritu anhela todo aquello que es bueno y puro; pero nuestro cuerpo está gobernado por una ley que, en ocasiones, parece indomable. A cada rato sentimos las insinuaciones seductoras del pecado, invitándonos a caminar por el camino que aborrecemos. ¡Miserable de nosotros!
La pregunta del apóstol, ¿quién nos librará de este cuerpo de muerte?, no es tanto una pregunta teológica como la frustrada exclamación de quien se siente agobiado por la constante lucha con la carne. Esta pregunta refleja su agonía personal.
Debemos prestar mucha atención a la respuesta, pues en ella encontramos la libertad que tanto anhelamos. La solución a nuestra lucha no es un programa sino una persona: CRISTO JESUS. Esto contradice toda nuestra formación, pues somos parte de un pueblo que ha construido su existencia sobre «el hacer». Nuestra filosofía privilegia el movimiento y la acción decisiva, sobre la pasividad y la quietud. Cuando se nos presenta un desafío, nos informamos acerca de las formas más eficaces de hacerle frente y luego intentamos avanzar confiadamente hacia la conquista del problema. Creemos que la cuota indicada de esfuerzo y perseverancia harán que los obstáculos desaparezcan. En muchas esferas de la vida ocurre así. Mas el pecado no se resuelve con ningún programa, tampoco cede frente a los persistentes embates de la disciplina. El pecado es una realidad que no podemos vencer.
¿Quién nos puede librar? ¡Cristo Jesús, Señor nuestro! ¿Cómo lo hace? ¡No sabemos!, pero él es la solución para nuestra lucha. Una vez más viene a nuestra mente la imagen de Cristo agonizando en Getsemaní. Su lucha es la nuestra: el espíritu quería someterse a la voluntad del Padre, pero la carne se rebelaba contra este deseo. ¿Cómo solucionó su dilema? Buscó el rostro del Padre. No vemos ninguna manifestación física del Espíritu en esta escena. No somos testigos de ningún accionar dramático en la vida de Cristo. Solamente lo podemos observar derramando su dilema delante del Padre. Luego de volver por tercera vez, su lucha terminó. La paz se había instalado en su interior. La carne se había sujetado al Espíritu.
Quizás es lo misterioso del proceso lo que crea en nosotros una resistencia a aceptar una solución tan sencilla. Sin embargo, no podemos escapar de esta realidad. La exhortación de la Palabra es que le busquemos a él. No pongamos nuestra esperanza en un programa de cinco pasos fáciles, ni en un libro, ni tampoco en un curso. ¿Quién puede librarnos? ¡Gracias a Dios, por Jesucristo, Señor nuestro!
¿Qué siente cuando hace lo que no quiere? ¿Qué pasos da para solucionarlo? ¿Cómo participa Cristo de esta solución?
Lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que detesto, eso hago… no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. (Ro 7.15, 20).
¿Quién de nosotros no se ha sentido identificado con la descripción tan acertada que hace Pablo de la lucha que tenemos con el pecado? Leemos este pasaje y no podemos evitar exclamar: ¡ese soy yo! Este es el calvario diario de nuestra existencia. Nuestro espíritu anhela todo aquello que es bueno y puro; pero nuestro cuerpo está gobernado por una ley que, en ocasiones, parece indomable. A cada rato sentimos las insinuaciones seductoras del pecado, invitándonos a caminar por el camino que aborrecemos. ¡Miserable de nosotros!
La pregunta del apóstol, ¿quién nos librará de este cuerpo de muerte?, no es tanto una pregunta teológica como la frustrada exclamación de quien se siente agobiado por la constante lucha con la carne. Esta pregunta refleja su agonía personal.
Debemos prestar mucha atención a la respuesta, pues en ella encontramos la libertad que tanto anhelamos. La solución a nuestra lucha no es un programa sino una persona: CRISTO JESUS. Esto contradice toda nuestra formación, pues somos parte de un pueblo que ha construido su existencia sobre «el hacer». Nuestra filosofía privilegia el movimiento y la acción decisiva, sobre la pasividad y la quietud. Cuando se nos presenta un desafío, nos informamos acerca de las formas más eficaces de hacerle frente y luego intentamos avanzar confiadamente hacia la conquista del problema. Creemos que la cuota indicada de esfuerzo y perseverancia harán que los obstáculos desaparezcan. En muchas esferas de la vida ocurre así. Mas el pecado no se resuelve con ningún programa, tampoco cede frente a los persistentes embates de la disciplina. El pecado es una realidad que no podemos vencer.
¿Quién nos puede librar? ¡Cristo Jesús, Señor nuestro! ¿Cómo lo hace? ¡No sabemos!, pero él es la solución para nuestra lucha. Una vez más viene a nuestra mente la imagen de Cristo agonizando en Getsemaní. Su lucha es la nuestra: el espíritu quería someterse a la voluntad del Padre, pero la carne se rebelaba contra este deseo. ¿Cómo solucionó su dilema? Buscó el rostro del Padre. No vemos ninguna manifestación física del Espíritu en esta escena. No somos testigos de ningún accionar dramático en la vida de Cristo. Solamente lo podemos observar derramando su dilema delante del Padre. Luego de volver por tercera vez, su lucha terminó. La paz se había instalado en su interior. La carne se había sujetado al Espíritu.
Quizás es lo misterioso del proceso lo que crea en nosotros una resistencia a aceptar una solución tan sencilla. Sin embargo, no podemos escapar de esta realidad. La exhortación de la Palabra es que le busquemos a él. No pongamos nuestra esperanza en un programa de cinco pasos fáciles, ni en un libro, ni tampoco en un curso. ¿Quién puede librarnos? ¡Gracias a Dios, por Jesucristo, Señor nuestro!
¿Qué siente cuando hace lo que no quiere? ¿Qué pasos da para solucionarlo? ¿Cómo participa Cristo de esta solución?
miércoles, 7 de julio de 2010
Pastores, no señores
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros… no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. 1 Pedro 5.2–3
Entre los problemas que más frecuentemente anulan el ministerio del pastor está la tendencia a confundir la responsabilidad pastoral con un llamado a adueñarse de la vida de los miembros del cuerpo de Cristo. Probablemente esta postura sea la que más ha contribuido a frenar los proyectos del reino y a dañar profundamente la vida espiritual de los hijos de Dios.
El pasaje que leimos contiene un llamado a apacentar la grey de Dios. La palabra «apacentar» comunica el concepto de bondad, ternura y tranquilidad. Quien ha tenido la oportunidad de observar a un pastor de ovejas habrá notado que, de todos los trabajos que involucran el cuidado de animales, este es el que requiere mayor mansedumbre y sosiego. La oveja es un animal indefenso que fácilmente se mete en problemas. El buen pastor la conduce con un espíritu apacible y contagia al animal su propio comportamiento lento y pausado. Los movimientos violentos y agresivos tienden a espantar al rebaño.
A modo de aclaración, el apóstol Pedro específicamente instruye a los ancianos a que no se enseñoreen de la grey. El diccionario define el término como «controlar, subyugar, ejercer dominio, imponerse». Estas definiciones revelan un agresivo espíritu de competencia que busca una posición de supremacía sobre los demás; viene acompañado del mensaje implícito de que el pastor merece esa posición de superioridad por ser mejor que los demás, ya sea por su rol, por sus dones o por su llamado.
En la práctica, esta actitud produce congregaciones llenas de tensiones. La palabra del pastor no puede ser cuestionada porque tiene mayor autoridad que los demás. El pastor tiene derecho a decidir por los demás, sin darles la oportunidad a que piensen o participen en el proceso. Puede imponer cambios en la congregación sin consultar a nadie, simplemente por ser el pastor. Todas las decisiones que los demás quieran tomar deben ser autorizadas por su persona. Nadie puede avanzar en un proyecto si él no ha dado su «visto bueno».
Usted ya se habrá dado cuenta que esta situación tiene matices bastante enfermizos. No obstante, es muy triste ver la cantidad de congregaciones que funcionan con estos parámetros. Pedro ofrece una alternativa a este modelo: que el pastor/anciano sea de ejemplo. En este enfoque el énfasis está en la vida del líder. Lo llama a estar más preocupado por su propia conducta que por vigilar si los demás lo obedecen o toman en cuenta. La razón es sencilla: el factor que más afecta el proceso de transformación en los demás es el impacto de una vida santa. El pastor no debe obligar a los demás, sino que, con su propia devoción, debe influenciarlos para ser como Cristo. ¡Qué tremendo desafío! Pero bien vale la pena invertir en este estilo de liderazgo. ¡Las personas a las que usted ministra jamás serán iguales!
¿Qué clase de líder es usted? ¿Cómo lo describirián las personas que lo conocen? ¿Qué cosas necesita hacer para ser más pastor y menos «señor»?
Entre los problemas que más frecuentemente anulan el ministerio del pastor está la tendencia a confundir la responsabilidad pastoral con un llamado a adueñarse de la vida de los miembros del cuerpo de Cristo. Probablemente esta postura sea la que más ha contribuido a frenar los proyectos del reino y a dañar profundamente la vida espiritual de los hijos de Dios.
El pasaje que leimos contiene un llamado a apacentar la grey de Dios. La palabra «apacentar» comunica el concepto de bondad, ternura y tranquilidad. Quien ha tenido la oportunidad de observar a un pastor de ovejas habrá notado que, de todos los trabajos que involucran el cuidado de animales, este es el que requiere mayor mansedumbre y sosiego. La oveja es un animal indefenso que fácilmente se mete en problemas. El buen pastor la conduce con un espíritu apacible y contagia al animal su propio comportamiento lento y pausado. Los movimientos violentos y agresivos tienden a espantar al rebaño.
A modo de aclaración, el apóstol Pedro específicamente instruye a los ancianos a que no se enseñoreen de la grey. El diccionario define el término como «controlar, subyugar, ejercer dominio, imponerse». Estas definiciones revelan un agresivo espíritu de competencia que busca una posición de supremacía sobre los demás; viene acompañado del mensaje implícito de que el pastor merece esa posición de superioridad por ser mejor que los demás, ya sea por su rol, por sus dones o por su llamado.
En la práctica, esta actitud produce congregaciones llenas de tensiones. La palabra del pastor no puede ser cuestionada porque tiene mayor autoridad que los demás. El pastor tiene derecho a decidir por los demás, sin darles la oportunidad a que piensen o participen en el proceso. Puede imponer cambios en la congregación sin consultar a nadie, simplemente por ser el pastor. Todas las decisiones que los demás quieran tomar deben ser autorizadas por su persona. Nadie puede avanzar en un proyecto si él no ha dado su «visto bueno».
Usted ya se habrá dado cuenta que esta situación tiene matices bastante enfermizos. No obstante, es muy triste ver la cantidad de congregaciones que funcionan con estos parámetros. Pedro ofrece una alternativa a este modelo: que el pastor/anciano sea de ejemplo. En este enfoque el énfasis está en la vida del líder. Lo llama a estar más preocupado por su propia conducta que por vigilar si los demás lo obedecen o toman en cuenta. La razón es sencilla: el factor que más afecta el proceso de transformación en los demás es el impacto de una vida santa. El pastor no debe obligar a los demás, sino que, con su propia devoción, debe influenciarlos para ser como Cristo. ¡Qué tremendo desafío! Pero bien vale la pena invertir en este estilo de liderazgo. ¡Las personas a las que usted ministra jamás serán iguales!
¿Qué clase de líder es usted? ¿Cómo lo describirián las personas que lo conocen? ¿Qué cosas necesita hacer para ser más pastor y menos «señor»?
sábado, 13 de febrero de 2010
Construir con sabiduria
Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y destruir, para arruinar y derribar, para edificar y plantar. Jeremías 1.10
Un gran sector de la iglesia ha creído que la propuesta del Cristianismo es la de hermosear la vida que poseemos. De esta manera, la persona que llega al arrepentimiento y se incorpora a la Iglesia del Señor frecuentemente experimenta modificaciones muy leves en su vida. Aun después de muchos años de andar en el camino encontramos que son pocas las cosas que lo diferencian del hombre de la calle.
La misión que el Señor le da al profeta Jeremías, descrita en términos tan gráficos en el texto de hoy, nos muestra que el cristianismo involucra un cambio mucho más dramático y profundo de lo que pensamos. Dios no está en el negocio de parchar vidas, de hacerles una reparación mínima para que puedan luego continuar funcionando dentro del reino. Antes de que se pueda producir la tarea de edificación, debe ser removido todo aquello que no sirve. De esta manera, la tarea del profeta incluía la parte negativa del proceso de reconstrucción, que era la de arrancar, destruir, arruinar y derribar. Note usted lo radical y terminante de estos términos. Usted no destruye ni arruina aquello que tiene intención de volver a usar. Usted solamente arranca y derriba aquello que ya no le sirve más.
Creo que muchos pastores se sienten frustrados porque están involucrados en proyectos donde pretenden darle una «lavada de cara» a cosas que, en su esencia, están podridas. Son muchas las técnicas y metodologías del mundo que hoy nos venden los expertos del crecimiento de la iglesia, la gran mayoría de las cuales ni siquiera han sido adaptadas a la iglesia, sino simplemente transferidas tal cual existen en el mundo empresarial. Muchos son los cristianos que quieren retener todas las comodidades y modalidades del mundo, mientras viven una vida espiritual mediocre e insulsa. Muchas son las congregaciones que dan testimonio de tener más en común con los ciudadanos de este mundo que con los del reino. Aunque usemos pintura de la más blanca para tornar en presentables estas cosas, su esencia no puede ser redimida. El único destino adecuado para ellos es el de la destrucción.
Seguramente a esto apuntaba Jesús cuando dijo que «Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo, pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo» (Lc 5.36). El principio que señala es claro: llega un momento en que el vestido viejo está tan desgastado que no vale la pena repararlo. La solución es tirar el vestido viejo y guardar el paño nuevo para otra cosa.
El apóstol Pablo señala, en Romanos 6.4, que «somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva». Nuestro destino espiritual cuando llegamos a Cristo no es el «taller de hojalateria y pintura». Es la muerte. Solamente de la muerte se puede obtener una vida nueva.
Un gran sector de la iglesia ha creído que la propuesta del Cristianismo es la de hermosear la vida que poseemos. De esta manera, la persona que llega al arrepentimiento y se incorpora a la Iglesia del Señor frecuentemente experimenta modificaciones muy leves en su vida. Aun después de muchos años de andar en el camino encontramos que son pocas las cosas que lo diferencian del hombre de la calle.
La misión que el Señor le da al profeta Jeremías, descrita en términos tan gráficos en el texto de hoy, nos muestra que el cristianismo involucra un cambio mucho más dramático y profundo de lo que pensamos. Dios no está en el negocio de parchar vidas, de hacerles una reparación mínima para que puedan luego continuar funcionando dentro del reino. Antes de que se pueda producir la tarea de edificación, debe ser removido todo aquello que no sirve. De esta manera, la tarea del profeta incluía la parte negativa del proceso de reconstrucción, que era la de arrancar, destruir, arruinar y derribar. Note usted lo radical y terminante de estos términos. Usted no destruye ni arruina aquello que tiene intención de volver a usar. Usted solamente arranca y derriba aquello que ya no le sirve más.
Creo que muchos pastores se sienten frustrados porque están involucrados en proyectos donde pretenden darle una «lavada de cara» a cosas que, en su esencia, están podridas. Son muchas las técnicas y metodologías del mundo que hoy nos venden los expertos del crecimiento de la iglesia, la gran mayoría de las cuales ni siquiera han sido adaptadas a la iglesia, sino simplemente transferidas tal cual existen en el mundo empresarial. Muchos son los cristianos que quieren retener todas las comodidades y modalidades del mundo, mientras viven una vida espiritual mediocre e insulsa. Muchas son las congregaciones que dan testimonio de tener más en común con los ciudadanos de este mundo que con los del reino. Aunque usemos pintura de la más blanca para tornar en presentables estas cosas, su esencia no puede ser redimida. El único destino adecuado para ellos es el de la destrucción.
Seguramente a esto apuntaba Jesús cuando dijo que «Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo, pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo» (Lc 5.36). El principio que señala es claro: llega un momento en que el vestido viejo está tan desgastado que no vale la pena repararlo. La solución es tirar el vestido viejo y guardar el paño nuevo para otra cosa.
El apóstol Pablo señala, en Romanos 6.4, que «somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva». Nuestro destino espiritual cuando llegamos a Cristo no es el «taller de hojalateria y pintura». Es la muerte. Solamente de la muerte se puede obtener una vida nueva.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
¿Se vale cuestionar?
Hace algún tiempo, en una platica que sostuve con mi padre, estábamos comentando acerca de la enseñanza en la iglesia, durante la platica el me comento algo; hacia tiempo que estaba discipulando a algunos muchachos de un grupo de casa en el cual, el estaba a cargo, tenían tiempo ya participando en las actividades del grupo, entre ellas predicando la Palabra, pero había algo que hacían casi todos al momento de enseñar la palabra, y era, que continuamente decían: “el hno. Fulano de tal dice” haciendo referencia a las palabras de algunos de los ministros (pastor, apóstol, ancianos, incluso a mi papa, etc.) que conformaban el gobierno de la iglesia local a la cual asistían los que conformaban este grupo de casa.
Entonces los llamo y les dijo: muchachos, cuando predican la palabra al pueblo de Dios, esta bien mencionar ocasionalmente las palabras de algún ministro, si esto ayuda a un mejor entendimiento de lo que están ministrando, pero no para darle algún tipo de autoridad a lo que están diciendo, cada vez que ministren la palabra, lo único valido, lo que va a dar un verdadero respaldo a lo que estén enseñando es:
LA PALABRA DE DIOS DICE ESTO. Solo las Escrituras deben ser citadas como fuente de absoluta autoridad.
Yo creo que eso es algo común en muchos de nosotros como cristianos, tenemos la tendencia a tomar lo que dice el pastor o el “ministro” como si hubiese sido hablado por Dios mismo, pero, te has preguntado alguna vez:
¿Todo lo que se predica desde un altar o púlpito procede de Dios, lo inspira Él? ¿Todo cuanto se enseña en las iglesias es infalible y confiable? ¿Debo someterme a las autoridades que nos presiden sin cuestionarlas ni sopesar las cosas? ¿Y si en algún momento esas enseñanzas contravienen las cosas que la propia Biblia enseña, qué hago? ¿Tengo derecho a investigar las palabras de un predicador en supuesta autoridad para ver si hay engaño o error en ellas? ¿Dudar acerca de la veracidad de lo que nos enseñan, es pecado? ¿Incurro en murmuración u otra falta si expreso mi opinión contraria a algo que me enseñan?
Casi puedo escuchar lo que muchos de ustedes estarán pensando al momento de leer estas preguntas, el simple hecho de pensar en esto constituye un pecado serio, una transgresión de todo lo que se nos ha enseñado.
Pero, ¿dirá algo la Biblia al respecto?
Veamos lo que se nos dice en el libro de Los Hechos 17:11, “Y fueron estos mas nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras, si estas cosas eran así”.
(Les sugiero que lean todo el capitulo, aunque ahora nos enfocaremos en el verso 11)
Vayamos por partes.
1. “Eran mas nobles que los de Tesalónica”, aquí vemos una descripción del carácter de los judíos de Berea. El adjetivo griego eugenes aquí significa, o hace referencia, no al rango social, sino mas bien a que eran “de mente abierta”, es decir menos apasionados, y mas sinceros que los de Tesalónica.
2. Estas cualidades se pueden observar en los dos detalles que se mencionan a continuación:
a) “Recibieron la palabra con toda solicitud” (literalmente buena disposición o animo), pues su nobleza de carácter se echaba de ver en su ausencia de prejuicios, sin llegar a ser crédulos, ya que.
b) “escudriñaban cada día (después de la predicación de Pablo) las escrituras (el AT) para ver si estas cosas (lo que Pablo decía) eran así”.
¿Acaso tenían en poco la autoridad de un apóstol como Pablo? NO, ni en poco ni en mucho, era la primera vez que lo oían. Pero estos judíos de Berea nos dan una gran lección a los hombres y mujeres de todos los tiempos, que es:
“NO HAY JERARCA” en este mundo que pueda imponernos con su autoridad una doctrina, a menos que esta, este 100% basada en la Palabra de Dios.
Este es un tiempo en el que debemos aprender a aplicar un filtro a todo lo que escuchamos en nuestras iglesias desde los pulpitos, ese filtro se llama, LA BIBLIA.
Ahora bien, considero importante mencionar que aquellos bereanos, no cuestionaron las enseñanzas de Pablo con una actitud de critica (lo cual, si hubiese sido algo condenable en ellos si lo hubieran hecho), sino que lo hicieron porque querían estar seguros, de que lo que se les estaba diciendo, verdaderamente estaba en las escrituras (en aquel tiempo el AT, hoy es LA BIBLIA completa).
Los mismos apóstoles no se ofendieron, ni se enojaron contra esta gente que cuestionaba “su autoridad” y su enseñanza, al contrario les elogiaron, y me atrevo a decir que Dios mismo estaba de acuerdo con estos bereanos, pues por eso Lucas (el escritor de Hechos) inspirado por el Espíritu Santo escribió este incidente y lo dejo plasmado en este pasaje para todos nosotros hoy día.
Si la iglesia cristiana (hablo en general), hubiese aprendido y practicado este sencillo principio bíblico, no estaría sumida en la grave crisis en la cual se encuentra al día de hoy, llena de falsos maestros, falsos profetas, falsos evangelios, enseñando y diciendo cosas que Jesús nunca enseño ni dijo. Se han convertido en crédulos en lugar de creyentes, por eso tantos lobos rapaces han encontrado en las congregaciones, el blanco perfecto para difundir sus herejías y hacerse de “cristianos borregos”, a los cuales “trasquilan” sin misericordia para engordar sus carteras, o “llenar sus propios vientres” como dice Pablo.
(si no me creen, le invito a ver el video en el siguiente enlace. http://www.youtube.com/watch?v=qVcWIy57XpM)
Por eso hoy en día podemos encontrar infinidad de estos “cristianos borregos” enojados con Dios, diciendo que El los defraudo, o no les cumplió la promesa que les había dado, cuando la realidad es que fueron los hombres los que los defraudaron y los engañaron, diciéndoles que Dios había prometido darles algo que El nunca dijo que les daría. Yo les exhorto a todos aquellos en esa situación, a que vayan con aquellos que les dijeron tales cosas y exíjanles una explicación de todo lo que les dijeron y prometieron y que no ha sido cumplido, ellos son los que deben responder por sus palabras, no Dios. Estoy seguro que te llevaras una no muy grata sorpresa.
En Juan 5:39, Jesús nos esta diciendo: “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mi”.
Graba esto en tu mente, lo que tu, yo, o cualquier otro hombre o mujer piense u opine, no cuenta, la autoridad de Jesús y su Palabra esta por encima de cualquier pensamiento u opinión de cualquier persona. Solo Su opinión es la que cuenta, Su voluntad es lo que debemos cumplir, y la única manera de conocerla es conociendo a Jesús mismo, y la única manera de conocer a Jesús, es conociendo su Palabra, escudriñándola.
Pidamos al Espíritu Santo entendimiento para poder discernir la verdad, esa verdad que nos hará, VERDADERAMENTE LIBRES.
Dios les bendiga
Entonces los llamo y les dijo: muchachos, cuando predican la palabra al pueblo de Dios, esta bien mencionar ocasionalmente las palabras de algún ministro, si esto ayuda a un mejor entendimiento de lo que están ministrando, pero no para darle algún tipo de autoridad a lo que están diciendo, cada vez que ministren la palabra, lo único valido, lo que va a dar un verdadero respaldo a lo que estén enseñando es:
LA PALABRA DE DIOS DICE ESTO. Solo las Escrituras deben ser citadas como fuente de absoluta autoridad.
Yo creo que eso es algo común en muchos de nosotros como cristianos, tenemos la tendencia a tomar lo que dice el pastor o el “ministro” como si hubiese sido hablado por Dios mismo, pero, te has preguntado alguna vez:
¿Todo lo que se predica desde un altar o púlpito procede de Dios, lo inspira Él? ¿Todo cuanto se enseña en las iglesias es infalible y confiable? ¿Debo someterme a las autoridades que nos presiden sin cuestionarlas ni sopesar las cosas? ¿Y si en algún momento esas enseñanzas contravienen las cosas que la propia Biblia enseña, qué hago? ¿Tengo derecho a investigar las palabras de un predicador en supuesta autoridad para ver si hay engaño o error en ellas? ¿Dudar acerca de la veracidad de lo que nos enseñan, es pecado? ¿Incurro en murmuración u otra falta si expreso mi opinión contraria a algo que me enseñan?
Casi puedo escuchar lo que muchos de ustedes estarán pensando al momento de leer estas preguntas, el simple hecho de pensar en esto constituye un pecado serio, una transgresión de todo lo que se nos ha enseñado.
Pero, ¿dirá algo la Biblia al respecto?
Veamos lo que se nos dice en el libro de Los Hechos 17:11, “Y fueron estos mas nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras, si estas cosas eran así”.
(Les sugiero que lean todo el capitulo, aunque ahora nos enfocaremos en el verso 11)
Vayamos por partes.
1. “Eran mas nobles que los de Tesalónica”, aquí vemos una descripción del carácter de los judíos de Berea. El adjetivo griego eugenes aquí significa, o hace referencia, no al rango social, sino mas bien a que eran “de mente abierta”, es decir menos apasionados, y mas sinceros que los de Tesalónica.
2. Estas cualidades se pueden observar en los dos detalles que se mencionan a continuación:
a) “Recibieron la palabra con toda solicitud” (literalmente buena disposición o animo), pues su nobleza de carácter se echaba de ver en su ausencia de prejuicios, sin llegar a ser crédulos, ya que.
b) “escudriñaban cada día (después de la predicación de Pablo) las escrituras (el AT) para ver si estas cosas (lo que Pablo decía) eran así”.
¿Acaso tenían en poco la autoridad de un apóstol como Pablo? NO, ni en poco ni en mucho, era la primera vez que lo oían. Pero estos judíos de Berea nos dan una gran lección a los hombres y mujeres de todos los tiempos, que es:
“NO HAY JERARCA” en este mundo que pueda imponernos con su autoridad una doctrina, a menos que esta, este 100% basada en la Palabra de Dios.
Este es un tiempo en el que debemos aprender a aplicar un filtro a todo lo que escuchamos en nuestras iglesias desde los pulpitos, ese filtro se llama, LA BIBLIA.
Ahora bien, considero importante mencionar que aquellos bereanos, no cuestionaron las enseñanzas de Pablo con una actitud de critica (lo cual, si hubiese sido algo condenable en ellos si lo hubieran hecho), sino que lo hicieron porque querían estar seguros, de que lo que se les estaba diciendo, verdaderamente estaba en las escrituras (en aquel tiempo el AT, hoy es LA BIBLIA completa).
Los mismos apóstoles no se ofendieron, ni se enojaron contra esta gente que cuestionaba “su autoridad” y su enseñanza, al contrario les elogiaron, y me atrevo a decir que Dios mismo estaba de acuerdo con estos bereanos, pues por eso Lucas (el escritor de Hechos) inspirado por el Espíritu Santo escribió este incidente y lo dejo plasmado en este pasaje para todos nosotros hoy día.
Si la iglesia cristiana (hablo en general), hubiese aprendido y practicado este sencillo principio bíblico, no estaría sumida en la grave crisis en la cual se encuentra al día de hoy, llena de falsos maestros, falsos profetas, falsos evangelios, enseñando y diciendo cosas que Jesús nunca enseño ni dijo. Se han convertido en crédulos en lugar de creyentes, por eso tantos lobos rapaces han encontrado en las congregaciones, el blanco perfecto para difundir sus herejías y hacerse de “cristianos borregos”, a los cuales “trasquilan” sin misericordia para engordar sus carteras, o “llenar sus propios vientres” como dice Pablo.
(si no me creen, le invito a ver el video en el siguiente enlace. http://www.youtube.com/watch?v=qVcWIy57XpM)
Por eso hoy en día podemos encontrar infinidad de estos “cristianos borregos” enojados con Dios, diciendo que El los defraudo, o no les cumplió la promesa que les había dado, cuando la realidad es que fueron los hombres los que los defraudaron y los engañaron, diciéndoles que Dios había prometido darles algo que El nunca dijo que les daría. Yo les exhorto a todos aquellos en esa situación, a que vayan con aquellos que les dijeron tales cosas y exíjanles una explicación de todo lo que les dijeron y prometieron y que no ha sido cumplido, ellos son los que deben responder por sus palabras, no Dios. Estoy seguro que te llevaras una no muy grata sorpresa.
En Juan 5:39, Jesús nos esta diciendo: “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mi”.
Graba esto en tu mente, lo que tu, yo, o cualquier otro hombre o mujer piense u opine, no cuenta, la autoridad de Jesús y su Palabra esta por encima de cualquier pensamiento u opinión de cualquier persona. Solo Su opinión es la que cuenta, Su voluntad es lo que debemos cumplir, y la única manera de conocerla es conociendo a Jesús mismo, y la única manera de conocer a Jesús, es conociendo su Palabra, escudriñándola.
Pidamos al Espíritu Santo entendimiento para poder discernir la verdad, esa verdad que nos hará, VERDADERAMENTE LIBRES.
Dios les bendiga
sábado, 29 de agosto de 2009
El hombre, su espiritu, alma y cuerpo, y la salvacion
Como todos ustedes saben, el cristianismo esta dividido desde hace siglos en dos corrientes principales de pensamiento o yo diría, dos corrientes de interpretación de una de las principales doctrinas de la Biblia, como lo es la salvación del hombre, estas dos corrientes han sido llamadas: calvinismo y arminianismo, estos dos grupos son en términos generales antagónicos, sin entrar en detalles solo diré que básicamente unos creen en seguridad de salvación (calvinistas), y los otros no (armínianos). (si lo desean pueden encontrar en internet suficiente información detallada de ambos).
En aquel huerto de Getsemani, nuestro Señor Jesucristo, pudo mirar hacia el futuro y ver las divisiones que vendrían a su Esposa, la Iglesia, y por eso encontramos que el oro en Juan 17:20,21, “Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mi por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tu oh Padre, en mi, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tu me enviaste.
Yo creo firmemente que Dios contestara esa oración de su Hijo, y cualquier cristiano que cree en la oración debería creerlo también.
Pero la pregunta aquí es: ¿Cómo será llevado acabo eso? Hoy mas que nunca, podemos ver como la Iglesia de Cristo esta dividida en tantos grupos, y cada uno tiene su propia mezcla de tradición y verdad.
Recuerdo que alguna vez escuche que durante los primeros años de la Iglesia, Satanás, quien siempre ha buscado la manera de destruir a la Iglesia del Señor, urdió un plan para lograr su objetivo, usando a los emperadores romanos, el persiguió a la iglesia y mato a miles de cristianos, pero algo no salio bien, pronto se dio cuenta que, entre mas los perseguía y mataba, mas se multiplicaban y se mantenían unidos, (alguien dijo que la sangre de cristianos es semilla de cristianos) así que totalmente frustrado por el resultado, se dio a la tarea de cambiar su estrategia, pero como? Que debía hacer ahora? Ya se, de pronto vino una idea “increíble”, si no puedo destruir a la Iglesia entonces por lo menos voy a limitar su poder, su influencia positiva, su capacidad para atraer a la gente y llevarlos a los pies de Cristo, pero como hacerlo? Muy simple pensó Satanás, me haré miembro de la Iglesia, la destruiré desde adentro, causare divisiones entre ellos, y los apartare poco a poco de la Verdad.
Desde entonces, el plan principal de Satanás ha sido dejarnos tener solo un poco de verdad, la suficiente para hacernos creer que estamos agradando a Dios; Satanás se dedica con ahínco a lograr que los hombres arrastren consigo las tradiciones muertas de las organizaciones humanas.
Mientras sigamos permitiendo esa mezcla de tradición y verdad en nuestras iglesias, nunca podremos ser verdaderamente libres. Jesús nos dejo dicho en su palabra: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; Y conoceréis la verdad y la verdad os libertara”, Jesús esta hablando de la verdad pura, esa Verdad que esta en la Palabra de Dios sin contaminación de tradiciones de hombres.
La Biblia debe ser la única guía del cristiano, porque en ella Dios ha expresado Su Verdad, es por eso que debemos conocerla, yo que algunos de ustedes dirán: ¡Pero hay tantas interpretaciones de la Biblia! ¡cierto! Sin embargo debemos darnos cuenta que la mayoría de ellas son interpretaciones intelectuales de verdades espirituales.
IIPedro 1:20,21, nos dice: “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la escritura es de particular interpretación. Porque la profecía no fue en los tiempos pasados traída por voluntad humana, sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.
De acuerdo a este pasaje, podemos decir con toda seguridad que la única interpretación correcta de la Palabra de Dios, es la del Espíritu Santo. Por lo tanto, es indispensable ser lleno del E.S. para recibir luz y entendimiento. Siempre que vayamos a la Palabra de Dios, debemos hacerlo sin prejuicios, con humildad, de lo contrario nuestra visión será torcida, dejemos a la Palabra hablar por si misma.
Ahora bien, cuando estudiamos la Palabra de Dios, Pablo nos dice en su carta a Timoteo: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad”. IITimoteo 2:15
Con esto en mente, pasemos de lleno a abordar el tema que nos ocupa en este estudio, que es probar el hecho bíblico de que el hombre es un ser trino, es decir que esta compuesto por espíritu, alma y cuerpo. Con respecto al cuerpo creo que no hay dudas, verdad?
Comencemos por conocer el origen y significado de las otras dos palabras.
Espíritu
En hebreo-7307_ruakj=viento, aliento.
En Griego-4151_pneuma=corriente de aire, respiración.
Alma
En hebreo-5315_nefesh=criatura que respira, vida, alma.
En griego-5590_psuje=aliento, vida, alma.
Veamos ahora lo que la Biblia nos dice al respecto, sabiendo que nuestro Dios es un Dios trino, es decir un Dios en tres personas (para un estudio de la doctrina de la trinidad, les recomiendo que chequen las siguientes direcciones de internet al final de este párrafo), la Biblia nos dice en Génesis 1:26, “Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza;…”
Si Dios es trino, porque el hombre, que es hecho a imagen y semejanza de El, no habría de serlo también? Génesis 2:7, nos dice: “Entonces Jehová Dios formo al hombre del polvo de la tierra, y soplo en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”.
La palabra hebrea aquí para “ser” es: nefesh=alma, de hecho en algunas traducciones se usa la palabra, alma; en cambio la palabra hebrea usada aquí para “aliento” es: neshama, que significa: resoplido, viento, furia, o aliento vital, inspiración divina, espíritu.
Como ustedes saben, Génesis, significa orígenes o semillas, todas las doctrinas de la Biblia tienen su semilla o principio en Génesis.
Sin embargo es el apóstol Pablo quien nos da la llave que abre muchos de los misterios de la Biblia. Esta llave se ha perdido en los credos muertos de los hombres y en el sectarismo babilónico. Esta llave la encontramos en dos versículos clave, en los cuales Pablo nos revela una diferencia entre el espíritu y el alma del hombre, veamos: 1aTesalonicenses 5:23, “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.
Hebreos 4:12, “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y mas cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Las palabras utilizadas en estos dos versículos para espíritu y alma respectivamente en el original griego son las mismas, pneuma=espiritu, psuje=alma.
Los argumentos utilizados en contra de esta doctrina de que el hombre es un ser trino, carecen completamente de un respaldo bíblico, como veremos a continuación.
El reconocido comentario bíblico de Matthew Henry traducido al español por Francisco Lacueva, comenta con respecto al primer versículo, y cito textualmente:
“y la totalidad entera de vosotros…”. El adjetivo holokleros sale únicamente aquí y en Santiago 1:4. el sustantivo holokleria, entera salud, ocurre solamente en Hechos 3:16. el uso de este vocablo indica que Pablo pone de relieve el ser entero del hombre en su invocación de que sea guardado irreprensible hasta la Venida del Señor.
Por tanto, la enumeración, con sus respectivos artículos, del espíritu del alma y del cuerpo, no da pie a una composición tripartita del ser humano, ya que, desde Génesis 2:7, las Escrituras dejan bien claro que el ser humano se compone de un cuerpo orgánico y de un soplo o espíritu (ver en especial, Ec. 12:7) que, juntos, constituyen el alma viviente o persona humana (comparar con 1aCor. 15:45).”
Veamos ahora el comentario al segundo versículo, cito textualmente:
“el vocablo disostomos, de dos filos, significa literalmente “de dos bocas”, con lo que se pone de relieve su poder incisivo para penetrar hasta lo mas hondo del ser humano. La mención del alma, espíritu, coyunturas y tuétanos no tiene por objeto (menos aun en 1 Ts. 5:23) describir las partes de que se compone el ser humano, sino solo la mas honda penetración en los pensamientos mismos y en las intenciones del corazón”.
La verdad es que me encantaría disertar sobre lo comentado, especialmente en referencia a los pasajes de Eclesiastés y 1Corintios, sin embargo nos alejaría un poco de nuestro objetivo, además podrá ser tema de otro articulo, así que, volvamos a los pasajes, objeto de nuestro estudio.
En primer lugar estamos concientes y creemos (yo si lo creo) que la Biblia es inspirada por Dios, inerrante e infalible, también sabemos que todo lo que esta escrito en la Biblia, tiene un propósito, Dios permitió que se escribiera para enseñarnos o mostrarnos algo, es decir, no hay nada en la Biblia que podamos decir que se puso solo para rellenar un hueco.
Entonces me pregunto, si Pablo no quería mostrarnos, inspirado por el E.S., en el pasaje de 1aTesalonicenses 5:23 que el ser humano es un ser tripartito, es decir, espíritu, alma y cuerpo, entonces ¿para que lo escribió? Con poner “…(literalmente) y la totalidad entera de vosotros (holokleros), sea guardado irreprensible…”, hubiese sido mas que suficiente para expresar lo que quería decir, de acuerdo al comentario arriba citado.
Ni que decir del pasaje de Hebreos 4:12, podría haber usado el mismo adjetivo, holokleros, “…y penetra (la totalidad entera de vosotros), y discierne…”.
La pregunta aquí seria: ¿si Pablo no quería decir lo que dijo, entonces porque no dijo, lo que quería decir?
Pero la respuesta es sencilla, Pablo SI dijo lo que quería decir, que el ser humano, es: espíritu, alma y cuerpo, tres palabras distintas, con tres significados distintos.
Hemos examinado ya las palabras para espíritu y alma, en los idiomas originales tanto del A.T. como del N.T.
Mientras no reconozcamos esta diferencia de significado, no se puede trazar claramente una línea de separación entre el grupo de textos concernientes a la justificación y a la santificación. Es por ello, que varias partes de la Escritura parecen contradecirse, pero, cuando se dividen correctamente, en realidad una sustenta a la otra.
Veamos los textos que parecen contradecirse.
Colosenses 2:10, “y vosotros estáis completos (perfectos) en el, que es la cabeza de todo principado y potestad”
VS.
Mateo 5:48, “sed, pues, vosotros perfectos (completos), como vuestro Padre que esta en los cielos es perfecto”.
El primer versículo nos habla de la justificación, al decirnos que en El, estamos completos (perfectos), mientras que en el segundo, se refiere a nuestra santificación, la cual aun esta imperfecta en nosotros, por eso Jesús nos dice: “sed, pues, perfectos (completos)”. Todos sabemos que no hay nada que podamos añadir a algo que es perfecto (el espíritu), pero las imperfecciones de la vida del alma deben perfeccionarse por la obra diaria de santificación del Espíritu Santo y la obediencia del creyente.
1aJuan 3:9, “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en el; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”.
5:18, “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca”.
VS.
1aJuan 3:8, “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
1aJuan 1:8-10, “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no esta en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, el es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.
En estos dos primeros versículos, nuevamente leemos acerca de nuestra posición eterna a través de la justificación, y en los segundos acerca de nuestro estado, de nuestra necesidad diaria de santificación.
“Su simiente” es la vida de Cristo en el interior. Somos perfectos en nuestro espíritu, porque Cristo vive en el. Pero en nuestra alma aun somos imperfectos, es por eso que debemos pasar por el proceso de santificación.
Ustedes se preguntaran, después de todo esto, ¿como se lleva a cabo entonces la salvación del hombre?
Para ayudarnos a entender estas grandes Verdades, Dios proveyó un cuadro del espíritu, alma y cuerpo con el tabernáculo en el desierto. El tabernáculo nos enseña muchas Verdades del espíritu, alma y cuerpo.
Si miramos el tabernáculo desde arriba y la cubierta es quitada, obtendrías una descripción mas clara.
El lugar santísimo, que es una figura del espíritu, era el lugar donde la gloria de Dios reposaba, no había nada en el lugar santísimo, excepto el arca del pacto, cubierta por el propiciatorio.
Una vez al año, en el día de la expiación, el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo con la sangre de un cordero. Cuando el rociaba la sangre sobre el propiciatorio, la voz de la sangre clamaba “Misericordia, Misericordia” (Lv. 16:33-34, Heb. 9:3-5). Los pecados del pueblo eran perdonados por la sangre del cordero administrada por el sumo sacerdote. Esto es un cuadro perfecto de lo que sucede en la salvación, o mejor aun utilicemos el término justificación. Romanos 5:9 dice: “Pues mucho mas, estando ya justificados en su sangre, por el seremos salvos de la ira”.
Lo que sucede con todos los cristianos, es que, cuando creímos, el sumo sacerdote quien es Jesucristo (Heb. 6:20), entro en nuestro espíritu y roció su propia sangre. Jesucristo no es mas un sacrificio sangrante. El ha muerto una vez por todas y ahora es nuestro Sumo Sacerdote. El aplica la sangre del calvario al espíritu del pecador. No hay nada que uno pueda añadir o quitar de la presencia de Dios.
también es importante saber que nadie puede entrar al espíritu y echar fuera a Dios (Cristo). Recordemos que en la antigüedad solo el sumo sacerdote podía entrar al lugar santísimo, si alguien aparte de el trataba de entrar, era muerto instantáneamente.
La obra en el espíritu del hombre es hecha por el Sumo Sacerdote de Dios, Jesucristo, al aplicar su propia sangre. Su Espíritu es el que realizo este oficio para entregarnos eterna redención (Heb. 9:11-14). De esta manera somos salvos, nuestro espíritu renace del Espíritu, somos hechos hijos de Dios, engendrados por El, nuestro espíritu se une al del Señor, es regenerado y se vuelve un espíritu con El, es de aquí que adquiere sus características divinas, como la vida eterna (1aPed. 1:2, Jn. 3:6, 1aCor. 6:17, 1aJn. 5:11-13).
Ahora vayamos al lugar santo, este representa la vida del alma del cristiano. Aquí también vemos el ministerio del Espíritu Santo obrando para hacer santa la vida conciente del cristiano.
En el lugar santo o vida del alma del creyente, podemos observar una obra continua de santificación.
La mesa de los panes de la proposición (Ex. 25:23,30, 26:35), representa un cuadro de la palabra de Dios. Jesús dijo: “Yo soy el pan de vida” y “…las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”. Aquí vemos un cuadro del creyente comiendo la Palabra.
Solo pan fresco debe haber sobre la mesa (Lv.24:5-9), si se hace mohoso no es adecuado. así es el estudio de la Biblia, “el estudio de ayer, no sirve para hoy”, debemos de forma continua comer del pan de Dios, para ser cristianos saludables y fuertes (Col. 3:16, 1aCor. 5:8, Lc. 24:30-32, Jn. 6:51,63). Muchos cristianos hoy día, están muriendo de hambre y siendo arrastrados y engañados por los falsos profetas que están surgiendo, justamente por no ser obedientes a esta verdad.
El altar del incienso (Ex. 30:1, 6-8) es un cuadro de la oración y de la adoración (Ap. 8:3-4, 5:8). El incienso tenía que ser renovado sin intermisión y el fuego mantenerse ardiendo, nunca debía apagarse. “La oración de ayer, no sirve para hoy”, por eso Pablo nos dice: “orad sin cesar” 1aTes. 5:17. Dios quiere que continuamente haya oración en nuestra vida del alma (1aCor. 14:14-15, 2:12-14, Jn. 4:23-24), si la unción del fuego y el incienso de la oración se han ido de la vida del cristiano, el probablemente se ha apartado.
El candelero de oro (Ex. 25:31,37,39,40, 27:20) con sus brazos nos enseña muchas grandes verdades de santificación. Este mueble estaba frente a la mesa de los panes, tenia siete lámparas y alumbraba hacia la mesa, su combustible era el aceite de oliva puro, que es tipo del Espíritu Santo, cada mañana y tarde debía ser puesto aceite fresco, una ilustración de lo que pablo nos dice en Ef. 5:18.
Jn 15:4 nos dice: “estad en mi y yo en vosotros, como el pámpano (brazo) no puede llevar fruto de si mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en mi”. Esta es la vida del caminar con Cristo. El aceite provee el combustible para dar luz a la vida del alma. El Espíritu Santo iluminara nuestro entendimiento como las lámparas iluminaban la mesa de los panes y todo el lugar santo (Ef. 5:18). Obedecer es necesario, rendir nuestra voluntad y someternos al E.S. (Fil. 2:12,13).
Hemos visto un cuadro muy general de la vida del alma. Aquí esta la vida de recompensa y castigo, obediencia y desobediencia. Este es el estado de comunión, el caminar del creyente.
La justificación que se da en nuestro espíritu, nos ha dado una posición en la familia de Dios como hijos; pero el proceso de santificación en nuestra alma nos ira dando un estado es decir, una edad espiritual en nuestra alma.
Una ilustración practica de esto la tenemos en la familia, cada uno de nuestros hijos (as) tienen una posición igual y permanente de hijos, sin importar lo que hagan, nunca dejaran de ser nuestros hijos, sin embargo ellos iran creciendo y este crecimiento ira determinando su estado, de acuerdo a la madurez que vayan adquiriendo, y me atrevo a decir de ese estado dependerá lo que algún día les dejare en mi testamento cuando muera.
así mismo en la familia de Dios es igual, nosotros los cristianos, tenemos una posición eterna a causa de nuestro nacimiento, pero nuestro crecimiento espiritual de bebes en Cristo hasta la madurez en el no es igual, de acuerdo con tu estado espiritual, serán tus recompensas.
Aquí es importante mencionar que a diferencia del crecimiento natural, el cual se da de acuerdo al tiempo que va transcurriendo, en lo espiritual no es igual, nuestra docilidad para recibir la santificación, determinara nuestro avance hacia la madurez, mas que el tiempo que llevemos de ser cristianos. Lean Hebreos 5:11-14.
En 1aCorintios 3:10-15, Leemos: “Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire como sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que esta puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarara, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cual sea, el fuego la probara. Si permaneciere la obra del alguno que sobreedifico, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, el sufrirá perdida, si bien el mismo será salvo, aunque así como por fuego.
Notemos que la salvación no es lo que esta en juego sino las recompensas, y el fuego al que se refiere el pasaje no es el del infierno sino al fuego del tribunal de Cristo en aquel día. El oro, la plata y las piedras preciosas representan las operaciones del Padre, el servicio del Hijo y los dones del Espíritu Santo, manifestándose con libertad en el creyente dócil; el fuego no quema estos materiales, sino que los hace brillar mas. En cambio la madera, el heno y la hojarasca, prefiguran en orden, el esfuerzo humano por agradar a Dios, la religiosidad que pretende ganar buena opinión de los demás aparentando un nivel espiritual que no se tiene, y la carnalidad o vida pecaminosa del creyente, que es basura, hojarasca que arde rápidamente. Estos tres materiales son combustibles, el fuego revelara lo autentico de lo aparente; lo que es resultado de la gracia o producto de las habilidades naturales del hombre. En el cielo habrá muchos cristianos nominales, salvos pero sin recompensas, pero habrá otros que recibirán recompensas y alabanzas de Dios.
El Apóstol Robert Ewing, contó referente a este versículo una visión que Dios le dio hace años, respecto a un hombre rico de negocios que vivió en Waco, Texas, el cual había muerto. El había sido un cristiano nominal por 40 años, lo veía de pie, temblando, delante del juez y de su trono de juicio, a fin de que la obra de su vida fuera juzgada para las recompensas eternas.
El Señor le pregunto. “¿Qué me traes como fruto de tu larga vida de cristiano en Waco, Texas?” Aquel hombre permaneció de pie, paralizado por la vergüenza, porque no podía pensar en nada agradable como un presente para Dios.
Entonces, mientras señalaba nueve grandes montículos, el Señor dijo: “estas son las cosas que robaste a Dios durante tu vida cristiana”.
El primer montículo, con su nombre escrito, era todo el dinero de Dios en diezmos y ofrendas que este hombre había usado para si mismo.
El segundo montículo fue el tiempo de Dios que el había robado.
El tercer montículo fueron las promesas rotas.
El cuarto montículo los talentos enterrados.
El quinto montículo las oportunidades perdidas.
El sexto montículo los testimonios muertos.
El séptimo montículo fueron todas sus palabras ociosas.
El octavo montículo fue un grupo de almas perdidas en el infierno que le apuntaban con sus dedos y gritaban que su vida los había hecho tropezar y los había enviado al infierno.
El noveno fue la gloria de Dios que aquel hombre había vendido por las alabanzas de los hombres.
Los cuarenta años como líder de una sociedad fraternal de Waco que este hombre ofreció a Dios, fueron rechazados y quemados como madera, heno y hojarasca.
Creo que hoy en día hay muchos nombres que podríamos ponerle al hombre que se nos menciona en esta visión, no creen?, quiera Dios, que nunca sea el nuestro.
Dios les bendiga
Toda la información utilizada para la realización de este articulo fue tomada, del estudio bíblico “Las verdades de la salvación” por el Apóstol Robert Ewing.
En aquel huerto de Getsemani, nuestro Señor Jesucristo, pudo mirar hacia el futuro y ver las divisiones que vendrían a su Esposa, la Iglesia, y por eso encontramos que el oro en Juan 17:20,21, “Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mi por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tu oh Padre, en mi, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tu me enviaste.
Yo creo firmemente que Dios contestara esa oración de su Hijo, y cualquier cristiano que cree en la oración debería creerlo también.
Pero la pregunta aquí es: ¿Cómo será llevado acabo eso? Hoy mas que nunca, podemos ver como la Iglesia de Cristo esta dividida en tantos grupos, y cada uno tiene su propia mezcla de tradición y verdad.
Recuerdo que alguna vez escuche que durante los primeros años de la Iglesia, Satanás, quien siempre ha buscado la manera de destruir a la Iglesia del Señor, urdió un plan para lograr su objetivo, usando a los emperadores romanos, el persiguió a la iglesia y mato a miles de cristianos, pero algo no salio bien, pronto se dio cuenta que, entre mas los perseguía y mataba, mas se multiplicaban y se mantenían unidos, (alguien dijo que la sangre de cristianos es semilla de cristianos) así que totalmente frustrado por el resultado, se dio a la tarea de cambiar su estrategia, pero como? Que debía hacer ahora? Ya se, de pronto vino una idea “increíble”, si no puedo destruir a la Iglesia entonces por lo menos voy a limitar su poder, su influencia positiva, su capacidad para atraer a la gente y llevarlos a los pies de Cristo, pero como hacerlo? Muy simple pensó Satanás, me haré miembro de la Iglesia, la destruiré desde adentro, causare divisiones entre ellos, y los apartare poco a poco de la Verdad.
Desde entonces, el plan principal de Satanás ha sido dejarnos tener solo un poco de verdad, la suficiente para hacernos creer que estamos agradando a Dios; Satanás se dedica con ahínco a lograr que los hombres arrastren consigo las tradiciones muertas de las organizaciones humanas.
Mientras sigamos permitiendo esa mezcla de tradición y verdad en nuestras iglesias, nunca podremos ser verdaderamente libres. Jesús nos dejo dicho en su palabra: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; Y conoceréis la verdad y la verdad os libertara”, Jesús esta hablando de la verdad pura, esa Verdad que esta en la Palabra de Dios sin contaminación de tradiciones de hombres.
La Biblia debe ser la única guía del cristiano, porque en ella Dios ha expresado Su Verdad, es por eso que debemos conocerla, yo que algunos de ustedes dirán: ¡Pero hay tantas interpretaciones de la Biblia! ¡cierto! Sin embargo debemos darnos cuenta que la mayoría de ellas son interpretaciones intelectuales de verdades espirituales.
IIPedro 1:20,21, nos dice: “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la escritura es de particular interpretación. Porque la profecía no fue en los tiempos pasados traída por voluntad humana, sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.
De acuerdo a este pasaje, podemos decir con toda seguridad que la única interpretación correcta de la Palabra de Dios, es la del Espíritu Santo. Por lo tanto, es indispensable ser lleno del E.S. para recibir luz y entendimiento. Siempre que vayamos a la Palabra de Dios, debemos hacerlo sin prejuicios, con humildad, de lo contrario nuestra visión será torcida, dejemos a la Palabra hablar por si misma.
Ahora bien, cuando estudiamos la Palabra de Dios, Pablo nos dice en su carta a Timoteo: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad”. IITimoteo 2:15
Con esto en mente, pasemos de lleno a abordar el tema que nos ocupa en este estudio, que es probar el hecho bíblico de que el hombre es un ser trino, es decir que esta compuesto por espíritu, alma y cuerpo. Con respecto al cuerpo creo que no hay dudas, verdad?
Comencemos por conocer el origen y significado de las otras dos palabras.
Espíritu
En hebreo-7307_ruakj=viento, aliento.
En Griego-4151_pneuma=corriente de aire, respiración.
Alma
En hebreo-5315_nefesh=criatura que respira, vida, alma.
En griego-5590_psuje=aliento, vida, alma.
Veamos ahora lo que la Biblia nos dice al respecto, sabiendo que nuestro Dios es un Dios trino, es decir un Dios en tres personas (para un estudio de la doctrina de la trinidad, les recomiendo que chequen las siguientes direcciones de internet al final de este párrafo), la Biblia nos dice en Génesis 1:26, “Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza;…”
Si Dios es trino, porque el hombre, que es hecho a imagen y semejanza de El, no habría de serlo también? Génesis 2:7, nos dice: “Entonces Jehová Dios formo al hombre del polvo de la tierra, y soplo en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”.
La palabra hebrea aquí para “ser” es: nefesh=alma, de hecho en algunas traducciones se usa la palabra, alma; en cambio la palabra hebrea usada aquí para “aliento” es: neshama, que significa: resoplido, viento, furia, o aliento vital, inspiración divina, espíritu.
Como ustedes saben, Génesis, significa orígenes o semillas, todas las doctrinas de la Biblia tienen su semilla o principio en Génesis.
Sin embargo es el apóstol Pablo quien nos da la llave que abre muchos de los misterios de la Biblia. Esta llave se ha perdido en los credos muertos de los hombres y en el sectarismo babilónico. Esta llave la encontramos en dos versículos clave, en los cuales Pablo nos revela una diferencia entre el espíritu y el alma del hombre, veamos: 1aTesalonicenses 5:23, “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.
Hebreos 4:12, “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y mas cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Las palabras utilizadas en estos dos versículos para espíritu y alma respectivamente en el original griego son las mismas, pneuma=espiritu, psuje=alma.
Los argumentos utilizados en contra de esta doctrina de que el hombre es un ser trino, carecen completamente de un respaldo bíblico, como veremos a continuación.
El reconocido comentario bíblico de Matthew Henry traducido al español por Francisco Lacueva, comenta con respecto al primer versículo, y cito textualmente:
“y la totalidad entera de vosotros…”. El adjetivo holokleros sale únicamente aquí y en Santiago 1:4. el sustantivo holokleria, entera salud, ocurre solamente en Hechos 3:16. el uso de este vocablo indica que Pablo pone de relieve el ser entero del hombre en su invocación de que sea guardado irreprensible hasta la Venida del Señor.
Por tanto, la enumeración, con sus respectivos artículos, del espíritu del alma y del cuerpo, no da pie a una composición tripartita del ser humano, ya que, desde Génesis 2:7, las Escrituras dejan bien claro que el ser humano se compone de un cuerpo orgánico y de un soplo o espíritu (ver en especial, Ec. 12:7) que, juntos, constituyen el alma viviente o persona humana (comparar con 1aCor. 15:45).”
Veamos ahora el comentario al segundo versículo, cito textualmente:
“el vocablo disostomos, de dos filos, significa literalmente “de dos bocas”, con lo que se pone de relieve su poder incisivo para penetrar hasta lo mas hondo del ser humano. La mención del alma, espíritu, coyunturas y tuétanos no tiene por objeto (menos aun en 1 Ts. 5:23) describir las partes de que se compone el ser humano, sino solo la mas honda penetración en los pensamientos mismos y en las intenciones del corazón”.
La verdad es que me encantaría disertar sobre lo comentado, especialmente en referencia a los pasajes de Eclesiastés y 1Corintios, sin embargo nos alejaría un poco de nuestro objetivo, además podrá ser tema de otro articulo, así que, volvamos a los pasajes, objeto de nuestro estudio.
En primer lugar estamos concientes y creemos (yo si lo creo) que la Biblia es inspirada por Dios, inerrante e infalible, también sabemos que todo lo que esta escrito en la Biblia, tiene un propósito, Dios permitió que se escribiera para enseñarnos o mostrarnos algo, es decir, no hay nada en la Biblia que podamos decir que se puso solo para rellenar un hueco.
Entonces me pregunto, si Pablo no quería mostrarnos, inspirado por el E.S., en el pasaje de 1aTesalonicenses 5:23 que el ser humano es un ser tripartito, es decir, espíritu, alma y cuerpo, entonces ¿para que lo escribió? Con poner “…(literalmente) y la totalidad entera de vosotros (holokleros), sea guardado irreprensible…”, hubiese sido mas que suficiente para expresar lo que quería decir, de acuerdo al comentario arriba citado.
Ni que decir del pasaje de Hebreos 4:12, podría haber usado el mismo adjetivo, holokleros, “…y penetra (la totalidad entera de vosotros), y discierne…”.
La pregunta aquí seria: ¿si Pablo no quería decir lo que dijo, entonces porque no dijo, lo que quería decir?
Pero la respuesta es sencilla, Pablo SI dijo lo que quería decir, que el ser humano, es: espíritu, alma y cuerpo, tres palabras distintas, con tres significados distintos.
Hemos examinado ya las palabras para espíritu y alma, en los idiomas originales tanto del A.T. como del N.T.
Mientras no reconozcamos esta diferencia de significado, no se puede trazar claramente una línea de separación entre el grupo de textos concernientes a la justificación y a la santificación. Es por ello, que varias partes de la Escritura parecen contradecirse, pero, cuando se dividen correctamente, en realidad una sustenta a la otra.
Veamos los textos que parecen contradecirse.
Colosenses 2:10, “y vosotros estáis completos (perfectos) en el, que es la cabeza de todo principado y potestad”
VS.
Mateo 5:48, “sed, pues, vosotros perfectos (completos), como vuestro Padre que esta en los cielos es perfecto”.
El primer versículo nos habla de la justificación, al decirnos que en El, estamos completos (perfectos), mientras que en el segundo, se refiere a nuestra santificación, la cual aun esta imperfecta en nosotros, por eso Jesús nos dice: “sed, pues, perfectos (completos)”. Todos sabemos que no hay nada que podamos añadir a algo que es perfecto (el espíritu), pero las imperfecciones de la vida del alma deben perfeccionarse por la obra diaria de santificación del Espíritu Santo y la obediencia del creyente.
1aJuan 3:9, “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en el; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”.
5:18, “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca”.
VS.
1aJuan 3:8, “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
1aJuan 1:8-10, “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no esta en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, el es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.
En estos dos primeros versículos, nuevamente leemos acerca de nuestra posición eterna a través de la justificación, y en los segundos acerca de nuestro estado, de nuestra necesidad diaria de santificación.
“Su simiente” es la vida de Cristo en el interior. Somos perfectos en nuestro espíritu, porque Cristo vive en el. Pero en nuestra alma aun somos imperfectos, es por eso que debemos pasar por el proceso de santificación.
Ustedes se preguntaran, después de todo esto, ¿como se lleva a cabo entonces la salvación del hombre?
Para ayudarnos a entender estas grandes Verdades, Dios proveyó un cuadro del espíritu, alma y cuerpo con el tabernáculo en el desierto. El tabernáculo nos enseña muchas Verdades del espíritu, alma y cuerpo.
Si miramos el tabernáculo desde arriba y la cubierta es quitada, obtendrías una descripción mas clara.
El lugar santísimo, que es una figura del espíritu, era el lugar donde la gloria de Dios reposaba, no había nada en el lugar santísimo, excepto el arca del pacto, cubierta por el propiciatorio.
Una vez al año, en el día de la expiación, el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo con la sangre de un cordero. Cuando el rociaba la sangre sobre el propiciatorio, la voz de la sangre clamaba “Misericordia, Misericordia” (Lv. 16:33-34, Heb. 9:3-5). Los pecados del pueblo eran perdonados por la sangre del cordero administrada por el sumo sacerdote. Esto es un cuadro perfecto de lo que sucede en la salvación, o mejor aun utilicemos el término justificación. Romanos 5:9 dice: “Pues mucho mas, estando ya justificados en su sangre, por el seremos salvos de la ira”.
Lo que sucede con todos los cristianos, es que, cuando creímos, el sumo sacerdote quien es Jesucristo (Heb. 6:20), entro en nuestro espíritu y roció su propia sangre. Jesucristo no es mas un sacrificio sangrante. El ha muerto una vez por todas y ahora es nuestro Sumo Sacerdote. El aplica la sangre del calvario al espíritu del pecador. No hay nada que uno pueda añadir o quitar de la presencia de Dios.
también es importante saber que nadie puede entrar al espíritu y echar fuera a Dios (Cristo). Recordemos que en la antigüedad solo el sumo sacerdote podía entrar al lugar santísimo, si alguien aparte de el trataba de entrar, era muerto instantáneamente.
La obra en el espíritu del hombre es hecha por el Sumo Sacerdote de Dios, Jesucristo, al aplicar su propia sangre. Su Espíritu es el que realizo este oficio para entregarnos eterna redención (Heb. 9:11-14). De esta manera somos salvos, nuestro espíritu renace del Espíritu, somos hechos hijos de Dios, engendrados por El, nuestro espíritu se une al del Señor, es regenerado y se vuelve un espíritu con El, es de aquí que adquiere sus características divinas, como la vida eterna (1aPed. 1:2, Jn. 3:6, 1aCor. 6:17, 1aJn. 5:11-13).
Ahora vayamos al lugar santo, este representa la vida del alma del cristiano. Aquí también vemos el ministerio del Espíritu Santo obrando para hacer santa la vida conciente del cristiano.
En el lugar santo o vida del alma del creyente, podemos observar una obra continua de santificación.
La mesa de los panes de la proposición (Ex. 25:23,30, 26:35), representa un cuadro de la palabra de Dios. Jesús dijo: “Yo soy el pan de vida” y “…las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”. Aquí vemos un cuadro del creyente comiendo la Palabra.
Solo pan fresco debe haber sobre la mesa (Lv.24:5-9), si se hace mohoso no es adecuado. así es el estudio de la Biblia, “el estudio de ayer, no sirve para hoy”, debemos de forma continua comer del pan de Dios, para ser cristianos saludables y fuertes (Col. 3:16, 1aCor. 5:8, Lc. 24:30-32, Jn. 6:51,63). Muchos cristianos hoy día, están muriendo de hambre y siendo arrastrados y engañados por los falsos profetas que están surgiendo, justamente por no ser obedientes a esta verdad.
El altar del incienso (Ex. 30:1, 6-8) es un cuadro de la oración y de la adoración (Ap. 8:3-4, 5:8). El incienso tenía que ser renovado sin intermisión y el fuego mantenerse ardiendo, nunca debía apagarse. “La oración de ayer, no sirve para hoy”, por eso Pablo nos dice: “orad sin cesar” 1aTes. 5:17. Dios quiere que continuamente haya oración en nuestra vida del alma (1aCor. 14:14-15, 2:12-14, Jn. 4:23-24), si la unción del fuego y el incienso de la oración se han ido de la vida del cristiano, el probablemente se ha apartado.
El candelero de oro (Ex. 25:31,37,39,40, 27:20) con sus brazos nos enseña muchas grandes verdades de santificación. Este mueble estaba frente a la mesa de los panes, tenia siete lámparas y alumbraba hacia la mesa, su combustible era el aceite de oliva puro, que es tipo del Espíritu Santo, cada mañana y tarde debía ser puesto aceite fresco, una ilustración de lo que pablo nos dice en Ef. 5:18.
Jn 15:4 nos dice: “estad en mi y yo en vosotros, como el pámpano (brazo) no puede llevar fruto de si mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en mi”. Esta es la vida del caminar con Cristo. El aceite provee el combustible para dar luz a la vida del alma. El Espíritu Santo iluminara nuestro entendimiento como las lámparas iluminaban la mesa de los panes y todo el lugar santo (Ef. 5:18). Obedecer es necesario, rendir nuestra voluntad y someternos al E.S. (Fil. 2:12,13).
Hemos visto un cuadro muy general de la vida del alma. Aquí esta la vida de recompensa y castigo, obediencia y desobediencia. Este es el estado de comunión, el caminar del creyente.
La justificación que se da en nuestro espíritu, nos ha dado una posición en la familia de Dios como hijos; pero el proceso de santificación en nuestra alma nos ira dando un estado es decir, una edad espiritual en nuestra alma.
Una ilustración practica de esto la tenemos en la familia, cada uno de nuestros hijos (as) tienen una posición igual y permanente de hijos, sin importar lo que hagan, nunca dejaran de ser nuestros hijos, sin embargo ellos iran creciendo y este crecimiento ira determinando su estado, de acuerdo a la madurez que vayan adquiriendo, y me atrevo a decir de ese estado dependerá lo que algún día les dejare en mi testamento cuando muera.
así mismo en la familia de Dios es igual, nosotros los cristianos, tenemos una posición eterna a causa de nuestro nacimiento, pero nuestro crecimiento espiritual de bebes en Cristo hasta la madurez en el no es igual, de acuerdo con tu estado espiritual, serán tus recompensas.
Aquí es importante mencionar que a diferencia del crecimiento natural, el cual se da de acuerdo al tiempo que va transcurriendo, en lo espiritual no es igual, nuestra docilidad para recibir la santificación, determinara nuestro avance hacia la madurez, mas que el tiempo que llevemos de ser cristianos. Lean Hebreos 5:11-14.
En 1aCorintios 3:10-15, Leemos: “Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire como sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que esta puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarara, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cual sea, el fuego la probara. Si permaneciere la obra del alguno que sobreedifico, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, el sufrirá perdida, si bien el mismo será salvo, aunque así como por fuego.
Notemos que la salvación no es lo que esta en juego sino las recompensas, y el fuego al que se refiere el pasaje no es el del infierno sino al fuego del tribunal de Cristo en aquel día. El oro, la plata y las piedras preciosas representan las operaciones del Padre, el servicio del Hijo y los dones del Espíritu Santo, manifestándose con libertad en el creyente dócil; el fuego no quema estos materiales, sino que los hace brillar mas. En cambio la madera, el heno y la hojarasca, prefiguran en orden, el esfuerzo humano por agradar a Dios, la religiosidad que pretende ganar buena opinión de los demás aparentando un nivel espiritual que no se tiene, y la carnalidad o vida pecaminosa del creyente, que es basura, hojarasca que arde rápidamente. Estos tres materiales son combustibles, el fuego revelara lo autentico de lo aparente; lo que es resultado de la gracia o producto de las habilidades naturales del hombre. En el cielo habrá muchos cristianos nominales, salvos pero sin recompensas, pero habrá otros que recibirán recompensas y alabanzas de Dios.
El Apóstol Robert Ewing, contó referente a este versículo una visión que Dios le dio hace años, respecto a un hombre rico de negocios que vivió en Waco, Texas, el cual había muerto. El había sido un cristiano nominal por 40 años, lo veía de pie, temblando, delante del juez y de su trono de juicio, a fin de que la obra de su vida fuera juzgada para las recompensas eternas.
El Señor le pregunto. “¿Qué me traes como fruto de tu larga vida de cristiano en Waco, Texas?” Aquel hombre permaneció de pie, paralizado por la vergüenza, porque no podía pensar en nada agradable como un presente para Dios.
Entonces, mientras señalaba nueve grandes montículos, el Señor dijo: “estas son las cosas que robaste a Dios durante tu vida cristiana”.
El primer montículo, con su nombre escrito, era todo el dinero de Dios en diezmos y ofrendas que este hombre había usado para si mismo.
El segundo montículo fue el tiempo de Dios que el había robado.
El tercer montículo fueron las promesas rotas.
El cuarto montículo los talentos enterrados.
El quinto montículo las oportunidades perdidas.
El sexto montículo los testimonios muertos.
El séptimo montículo fueron todas sus palabras ociosas.
El octavo montículo fue un grupo de almas perdidas en el infierno que le apuntaban con sus dedos y gritaban que su vida los había hecho tropezar y los había enviado al infierno.
El noveno fue la gloria de Dios que aquel hombre había vendido por las alabanzas de los hombres.
Los cuarenta años como líder de una sociedad fraternal de Waco que este hombre ofreció a Dios, fueron rechazados y quemados como madera, heno y hojarasca.
Creo que hoy en día hay muchos nombres que podríamos ponerle al hombre que se nos menciona en esta visión, no creen?, quiera Dios, que nunca sea el nuestro.
Dios les bendiga
Toda la información utilizada para la realización de este articulo fue tomada, del estudio bíblico “Las verdades de la salvación” por el Apóstol Robert Ewing.
martes, 25 de agosto de 2009
EL SECRETO DE LA FE
Durante los veintitantos años que viví en casa de mis padres, no recuerdo un día en que mi padre, sin importar la hora a la que se hubiese dormido la noche anterior ni la actividad en la cual hubiese estado, no se levantara a las 5 de la mañana para tener un tiempo de oración y lectura de la Palabra de Dios, el cual duraba de una a dos horas o a veces mas, recuerdo que durante mi niñez y adolescencia cada día el me levantaba 15 o veinte minutos antes de la hora en que debía levantarme para prepararme para la escuela, para leerme la Biblia y orar conmigo, algo que debo reconocer que hoy agradezco profundamente que hiciera, aunque debo confesar que en su momento realmente me chocaba, sin embargo, con el paso del tiempo y conforme fui creciendo, en muchas ocasiones me encontré ante la falta de respuesta a mis oraciones, no llevaba una vida de oración tan disciplinada como mi padre, pero no entendía porque a el Dios si le contestaba y a mi no, y no solo eso, con el tiempo me di cuenta que había muchos en la misma situación que yo, porque menciono todo esto? Porque siempre pensé, aunque conozco como muchos de ustedes la enseñanza bíblica acerca de la oración, que había algún secreto que tal vez el conocía y yo no respecto a la oración; mi padre murió hace unos meses, durante el velorio, alguien se acerco a mi para darme una palabra de parte de Dios, aquella palabra entre muchas cosas, me hizo sentir un profundo compromiso con Dios en cuanto a mi vida de oración, desde hacia tiempo mi familia y yo habíamos estado pasando por diversas dificultades y problemas principalmente en el aspecto económico, y a pesar de nuestras oraciones (de mi esposa y mías), la cosa parecía ponerse peor cada vez, hasta el punto de casi llegar a una completa desesperacion, por ese tiempo la muerte de mi padre recrudeció esta situación, ya que el era nuestro principal apoyo, como padre y como ministro, esa situación me llevo a considerar y a buscar con mayor ahínco una respuesta de parte de Dios a una pregunta especifica: ¿Qué estamos haciendo mal? Hacia tiempo que mi esposa y yo estábamos tratando de caminar con Dios, buscando su voluntad para nuestras vidas, y siendo obedientes a su Palabra, pero repito la cosa parecía ponerse peor cada día, y así cuando todo estaba a punto de derrumbarse, un día estando en el negocio que Dios nos dio, estaba yo leyendo un libro, como parte de mi estudio sobre la alabanza y la oración, y entonces al llegar al capitulo ocho, Dios trajo la respuesta a aquella incógnita, y como muchas veces sucede, la respuesta había estado por mucho tiempo frente a mis ojos, es sobre eso que Dios me mostró, que quiero hablarles en este sencillo articulo, tal vez muchos de ustedes ya lo sepan, otros tal vez ya lo habían olvidado, o tal vez nunca lo habían escuchado, pero en cualquier caso creo que Dios hablara a sus corazones y traerá una frescura a su alma.
Tal vez tu tengas una vida de oración e intercesión disciplinada, oras todos los días, asistes a los cultos de oración, pero por alguna razón que no te explicas, pareciera ser que nada sucede, que no hay respuesta.
Parte de este problema se debe a la falta de una fe poseedora, oras y oras, pero tu oración esta mezclada con dudas, continuamente estas pensando “si esto no se arregla pronto, puedo hacer esto o aquello, o puedo echar mano de aquí o de allá” desde el momento de orar estamos pensando en un plan B por si Dios no contesta nuestra oración, esto puede ser algo conciente o inconsciente, pero en ambos casos la consecuencia es la misma: frustración y derrota.
Si esta es tu situación, te preguntaras ¿como puedo superar esta dificultad? yo te preguntaría, ¿tu vida de alabanza es tan buena como tu vida de oración? Pero no, no me refiero al tiempo de alabanza que tenemos en nuestras iglesias al principio de cada servicio antes de la ministracion de la Palabra, me refiero a tu vida de alabanza.
La Biblia manda que toda la creación debe rendir alabanza al Creador, lean los Salmos 148-150.
También nos dice que la actividad principal en el cielo es la alabanza, Apocalipsis 4:8 nos dice: “…; y no tenían reposo día ni noche, diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que ha de venir”.
También pueden leer Apocalipsis 5:11,12; 19:6; Si la alabanza es la actividad que ocupa todo el tiempo en el cielo, no nos da esto una pauta a seguir a cada uno de nosotros los creyentes? Si el cielo considera importante el mantener un coro de incesante alabanza día y noche alrededor del trono, ello debe ser sumamente importante.
La alabanza es la más alta función que cualquier criatura puede realizar. Los rabinos judíos tienen una hermosa enseñanza, entre sus leyendas, acerca de los ángeles. Dicen que hay dos clases de ángeles, los ángeles de servicio y los de alabanza. Y que de estas dos órdenes la última es la más elevada. Dicen también que ningún ángel alaba a Dios dos veces, sino que cuando ha elevado su voz en el cántico de los cielos, en la misma presencia de Dios, deja de ser. Ha sido un ser perfecto, ha alcanzado la altura de su grandeza, ha realizado aquello para lo cual fue creado y por esto se desvanece. Es evidente la falta de fundamento de esta leyenda; sin embargo, expresa una verdad solemne: “Que el principal objetivo de todo hombre y de todo ser creado es glorificar a Dios”. –Dr. Maclaren.
Graben esto en su corazón y en su memoria: Cuando nosotros bendecimos a Dios por sus misericordias, las prolongamos; y cuando le bendecimos por las calamidades, generalmente damos fin a ellas.
Voy a brincarme algunos aspectos en los cuales la alabanza nos beneficia en relación a nuestra vida personal y de familia. (si a alguien le interesan pueden pedírmelos a mi correo y con gusto se los enviare).
Para pasar directamente a lo siguiente: Pablo nos dice en Efesios 6 que: “no tenemos lucha contra carne ni sangre, sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires”. Por alguna razón, Satanás teme a la alabanza mas que a la oración. Podemos ver un ejemplo en 2oCr. 20, cuando la guerra le fue declarada al rey Josafat, el llamo inmediatamente a la nación al arrepentimiento, al ayuno y a la oración. La gente de toda la nación se reunió en Jerusalén para orar. Como resultado de esto, Dios aseguro a Josafat y a la nación que ellos obtendrían la victoria sin necesidad de pelear, y el pasaje nos dice en los versículos 20-22 “Y como se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat estando en pie, dijo: Oídme Juda y moradores de Jerusalén, Creed a Jehová vuestro Dios, y seréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos a que cantasen a Jehová, y alabasen en la hermosura de la santidad, mientras que salía la gente de guerra, y dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y como comenzaron con clamor y con alabanza, puso Jehová contra los hijos de Ammon, de Moab, y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Juda, y mataronse los unos a los otros.
¿Porque fue tan efectiva la alabanza en esta situación? Porque este era un conflicto espiritual, la verdadera guerra era en el mundo espiritual, Satanás quería destruir a la nación mesiánica, así que había motivado a esta confederación de naciones para destruir a Juda, en un intento por impedir la venida del Mesías. Pero la oración y alabanza de Josafat fueron mas devastadoras para el enemigo que el asalto armado. Respaldado por el esfuerzo nacional de oración y ayuno, la alabanza del coro, desconcertó y confundió a los espíritus malignos que animaban a los enemigos, de tal manera que estos fueron desorientados, confundidos y trastornados, y cayeron en un pánico loco, histérico e incontrolado. En este estado se atacaron entre ellos. Todo este ejercito hostil se “suicido”.
Ahora bien, ¿Por qué es tan efectiva la alabanza en contra de Satanás?
El Salmo 22:3, nos dice que Dios “habita en medio de las alabanzas de su pueblo”. Por los pasajes de Apocalipsis podemos deducir que Dios habita en medio de una atmósfera de alabanza, aunque Dios es omnipresente, El no esta presente en todas partes con su benéfica influencia. Donde hay gozosa alabanza, allí esta El. Y su presencia siempre expele a Satanás, Satanás no puede operar en un ambiente divino. LA ALABANZA ES PODER. Satanás es alérgico a la alabanza, así que, donde hay alabanza, Satanás esta paralizado, atado y corrido.
¿Saben cual era el “secreto” de mi padre? El siempre estaba alabando a Dios, en cualquier circunstancia, en cualquier lugar, en cualquier problema, cuando salíamos a carretera y veía el paisaje hermoso, después de una deliciosa comida, etc. El siempre estaba diciendo: ¡Gloria a Dios! ¡Bendito es tu Nombre Señor! ¡Aleluya! ¡Tu reinas! ¡Tu eres el Señor! ¡Gracias por tu fidelidad! ¡Gracias por tu bendición! La alabanza produce la atmósfera en la cual reside la presencia divina, la alabanza es el escudo mas eficaz contra Satanás y los ataques satánicos. Saben porque? Porque la alabanza fortalece nuestra fe, Romanos 4:20, nos dice que Abraham “se fortalecía en fe, dando gloria a Dios”, la alabanza quita nuestros ojos de nosotros mismos y los pone en Dios. Cuando alabamos y adoramos a Dios, dejamos de tener nuestra atención en nosotros mismos y en las circunstancias y la ponemos en Dios. Cuando desarrollamos una vida de alabanza, Dios se convierte en el centro de nuestra existencia, de nuestra adoración, en lugar de nuestro ego en bancarrota. La alabanza produce el olvido del yo, y el olvido del yo significa salud.
La alabanza garantiza la victoria en oración, porque vence a Satanás, que es el gran antagonista de la lucha en oración.
Es importante también, que sepamos que esta alabanza no debe ser algo ocasional o esporádico, debe de ser una actitud continua, un modo de vida, una alabanza que no fluctúa según nuestro animo o las circunstancias. El Salmo 34:1 nos dice: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca”.
En 1oCronicas 23:5,30, podemos ver como David habiendo recibido la revelación divina acerca de la importancia de la alabanza para esta tierra, separo y dedico cuatro mil levitas para la sola ocupación de alabar al Señor.
Fueron los tratos de Dios a lo largo de toda su vida lo que desarrollaron estas cualidades. A partir de su llamamiento, David atravesó por el valle del sufrimiento, y siendo fugitivo, experimento nuevas dimensiones de la Fe y del entendimiento; solo un sufrimiento tan extremo pudo producir en este hombre las obras maestras de los Salmos, Charles Spurgeon dijo de él: “Los sufrimientos de David dieron nacimiento a su elocuente y sagrada salmodia”.
El salmo 57:7, nos dice: “Pronto esta mi corazón, oh Dios, mi corazón esta dispuesto; cantare y trovare salmos”. Al momento de escribir este salmo, David estaba huyendo de Saúl, el cual quería matarlo. Podemos ver que la alabanza de David se basaba en un principio, no en un impulso; era la alabanza que había penetrado y permeado las fibras mas profundas de su ser.
Pablo nos dice en Efesios 5:20, “dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.
Es verdad que el tipo de alabanza de la cual venimos hablando, no siempre es fácil. Cuando todo va bien, es fácil alabar, cuando todo parece ser favorable a nosotros. Es fácil dar gracias cuando hay salud, éxito, prosperidad, etc. Pero David estaba alabando cuando su vida estaba en peligro. Y Pablo nos dice que demos gracias en TODO. Entonces ese todo debe incluir las cosas que son dolorosas, las humillantes y aun las que parecen desastrosas.
Veamos ahora cual es la base para esta alabanza incesante. “Las manos que fueron traspasadas mueven las ruedas de la historia humana y moldean las circunstancias de las vidas individuales” (Mclaren). Romanos 8:28, nos dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan para bien…”. Nada que sea intrínsecamente maligno puede de manera alguna alcanzar aun hijo fiel de Dios, porque el amor todopoderoso dirige todas las cosas, tanto “malas” como “buenas”, para que a fin de cuentas obren en beneficio de los amados. Esto incluye todo lo que parece peor, aun los errores del hijo fiel de Dios.
La Biblia nos dice en Hebreos 13:15, “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de el, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre”. Un sacrificio requiere la muerte, en este sacrificio de alabanza, es el ego, el que debe morir, es decir, debemos sacrificar nuestro propio juicio, nuestra propia opinión, nuestra perspectiva de las cosas y alabar a Dios siempre por todas las cosas. El “fruto de labios” se refiere a que este sacrificio esta incompleto hasta que la alabanza es expresada verbalmente.
El único tiempo cuando uno puede ofrecer este “sacrificio de alabanza” es cuando las cosas parecen estar resultando mal, porque es solamente entonces cuando somos llamados a morir a nuestras propias opiniones, decisiones y juicios.
Cuando ofrecemos este “sacrificio de alabanza” estamos profesando nuestra fe en que Dios es supremo y benevolente, esta fe nos lleva a “estar quietos y conocer que El es Dios” (Sal. 46:10). Esta fe sabe que Dios tiene todo en sus manos, que no hay nada que se le haya salido de control, sabe que Dios es supremo y todopoderoso para darnos la salida a todas las circunstancias difíciles por las cuales atravesamos.
En muchas de las circunstancias difíciles por las cuales atravesamos, lo mas importante es el cambio de nuestra actitud, Dios nos pasa por los tratos personales para santificarnos y para que avancemos hacia madurez, el cambio interior es mas importante que el cambio de las circunstancias. El saber que solo algo bueno puede resultar para el hijo de Dios de las circunstancias difíciles, es base suficiente para una vida de continua alabanza.
Satanás tiene la firme intención de usar la adversidad para calumniar a Dios y apartarnos de el, haciéndonos dudar de sus motivos, de su bondad y de su justicia. Nos sugiere que Dios nos ha maltratado y que si El fuera tan bondadoso y todopoderoso no debería permitir nunca que la adversidad venga sobre nosotros.
Si nosotros aceptamos la sugerencia de Satanás y comenzamos a dudar y a culpar a Dios por nuestra circunstancia, entonces comenzamos a rebelarnos contra Dios y nuestro carácter se deteriora. Esto es lo que Satanás busca, cuando lo logra, entonces el ha triunfado.
Pero si nosotros por el contrario, permitimos que la desdicha, la aflicción, la enfermedad, nos acerque mas a Dios, el efecto es totalmente opuesto. Cuando aceptamos los aparentes problemas como algo que viene de Dios, con el firme propósito de moldearnos para hacernos mas como Jesús y con el firme propósito de bendecirnos al final, y entonces le alabamos y bendecimos su Nombre, esta es la reacción que fortalece y refuerza en nosotros todo lo que es mejor y mas semejante al carácter de Cristo Jesús. Con esta reacción, se cumple el propósito de Dios y Satanás ha sido derrotado. La adversidad nos ha dejado mas fortalecidos en la fe y en nuestro conocimiento de Dios.
Puedes ahora decir: he sido enormemente bendecido por este problema, por esta adversidad, por esta enfermedad, etc.? No crees que un Dios que toma todo lo “malo” aun los errores y pecado de un penitente hijo de Dios y por medio de la alquimia de su gracia divina lo transforma en bendición para sus hijos de modo que mejora nuestro carácter y sirve para la gloria de Dios, es digno de incesante alabanza?
Yo creo que eso nos lleva a concluir que nuestro Dios merece que obedezcamos la exhortación que Pablo nos hace en Efesios 5:20, “dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”
El mal que El bendice es bueno,
y el bien no bendecido es malo,
y todo es bueno aunque parezca malo,
si es esa su dulce voluntad.
“No te sobrevendrá mal, ni plaga tocara tu morada”. (Sal. 91:10). Esta es la base para la fe en que nada intrínsecamente malo puede ocurrir al creyente que es fiel hijo de Dios.
El secreto de la oración contestada, es la fe que no duda, y el secreto de la fe que no duda, es la alabanza continua, alabanza que es un modo de vida.
Recuerda hno (a). los problemas para todo cristiano no son problemas, son oportunidades.
La Biblia no dice en Apocalipsis 3:21, “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi padre en su trono”.
Hace algunos años mi padre me contó que cuando el llego a la iglesia donde estuvo hasta el momento de su muerte, seguido escuchaba a varios hermanos hablar acerca de ser vencedores y oraban porque Dios les diera la victoria y los hiciera vencedores, entonces el se acerco al pastor y le dijo: “Pastor quiero que ore por mi para que Dios me haga un vencedor” el pastor oro por el, pidiéndole al Señor que le trajera adversidad, problemas, dificultades, en un momento el le dijo, pastor le pedí que orara para que Dios me de la victoria y pueda ser un vencedor, no que ore porque tenga problemas, el pastor le dijo, si no hay problemas, si no hay dificultades, sobre que quieres ser vencedor?
Estimado hno (a). desde hoy, en cada problema, en cada enfermedad, en cada adversidad, comienza a ver una oportunidad para ser mas que vencedor, recuerda que Cristo ya venció en la cruz del calvario, y esa victoria es nuestra. Satanás esta derrotado y ha sido puesto debajo de nuestros pies, ¡Aleluya! Cristo Reina, a El sea toda la gloria, todo el honor, bendito por los siglos, ¡Amen!
Así que todo lo que debes hacer es alabarlo y adorarlo, recuerdo a una Hna. De la iglesia, que siempre que alguien se le acercaba para hablarle acerca de algún problema, ella decía: Alabale mi lindo (a).
Así que ahora ya sabes que hacer, para que recibas la respuesta a tu petición.
Dios les bendiga.
Tal vez tu tengas una vida de oración e intercesión disciplinada, oras todos los días, asistes a los cultos de oración, pero por alguna razón que no te explicas, pareciera ser que nada sucede, que no hay respuesta.
Parte de este problema se debe a la falta de una fe poseedora, oras y oras, pero tu oración esta mezclada con dudas, continuamente estas pensando “si esto no se arregla pronto, puedo hacer esto o aquello, o puedo echar mano de aquí o de allá” desde el momento de orar estamos pensando en un plan B por si Dios no contesta nuestra oración, esto puede ser algo conciente o inconsciente, pero en ambos casos la consecuencia es la misma: frustración y derrota.
Si esta es tu situación, te preguntaras ¿como puedo superar esta dificultad? yo te preguntaría, ¿tu vida de alabanza es tan buena como tu vida de oración? Pero no, no me refiero al tiempo de alabanza que tenemos en nuestras iglesias al principio de cada servicio antes de la ministracion de la Palabra, me refiero a tu vida de alabanza.
La Biblia manda que toda la creación debe rendir alabanza al Creador, lean los Salmos 148-150.
También nos dice que la actividad principal en el cielo es la alabanza, Apocalipsis 4:8 nos dice: “…; y no tenían reposo día ni noche, diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que ha de venir”.
También pueden leer Apocalipsis 5:11,12; 19:6; Si la alabanza es la actividad que ocupa todo el tiempo en el cielo, no nos da esto una pauta a seguir a cada uno de nosotros los creyentes? Si el cielo considera importante el mantener un coro de incesante alabanza día y noche alrededor del trono, ello debe ser sumamente importante.
La alabanza es la más alta función que cualquier criatura puede realizar. Los rabinos judíos tienen una hermosa enseñanza, entre sus leyendas, acerca de los ángeles. Dicen que hay dos clases de ángeles, los ángeles de servicio y los de alabanza. Y que de estas dos órdenes la última es la más elevada. Dicen también que ningún ángel alaba a Dios dos veces, sino que cuando ha elevado su voz en el cántico de los cielos, en la misma presencia de Dios, deja de ser. Ha sido un ser perfecto, ha alcanzado la altura de su grandeza, ha realizado aquello para lo cual fue creado y por esto se desvanece. Es evidente la falta de fundamento de esta leyenda; sin embargo, expresa una verdad solemne: “Que el principal objetivo de todo hombre y de todo ser creado es glorificar a Dios”. –Dr. Maclaren.
Graben esto en su corazón y en su memoria: Cuando nosotros bendecimos a Dios por sus misericordias, las prolongamos; y cuando le bendecimos por las calamidades, generalmente damos fin a ellas.
Voy a brincarme algunos aspectos en los cuales la alabanza nos beneficia en relación a nuestra vida personal y de familia. (si a alguien le interesan pueden pedírmelos a mi correo y con gusto se los enviare).
Para pasar directamente a lo siguiente: Pablo nos dice en Efesios 6 que: “no tenemos lucha contra carne ni sangre, sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires”. Por alguna razón, Satanás teme a la alabanza mas que a la oración. Podemos ver un ejemplo en 2oCr. 20, cuando la guerra le fue declarada al rey Josafat, el llamo inmediatamente a la nación al arrepentimiento, al ayuno y a la oración. La gente de toda la nación se reunió en Jerusalén para orar. Como resultado de esto, Dios aseguro a Josafat y a la nación que ellos obtendrían la victoria sin necesidad de pelear, y el pasaje nos dice en los versículos 20-22 “Y como se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat estando en pie, dijo: Oídme Juda y moradores de Jerusalén, Creed a Jehová vuestro Dios, y seréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos a que cantasen a Jehová, y alabasen en la hermosura de la santidad, mientras que salía la gente de guerra, y dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y como comenzaron con clamor y con alabanza, puso Jehová contra los hijos de Ammon, de Moab, y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Juda, y mataronse los unos a los otros.
¿Porque fue tan efectiva la alabanza en esta situación? Porque este era un conflicto espiritual, la verdadera guerra era en el mundo espiritual, Satanás quería destruir a la nación mesiánica, así que había motivado a esta confederación de naciones para destruir a Juda, en un intento por impedir la venida del Mesías. Pero la oración y alabanza de Josafat fueron mas devastadoras para el enemigo que el asalto armado. Respaldado por el esfuerzo nacional de oración y ayuno, la alabanza del coro, desconcertó y confundió a los espíritus malignos que animaban a los enemigos, de tal manera que estos fueron desorientados, confundidos y trastornados, y cayeron en un pánico loco, histérico e incontrolado. En este estado se atacaron entre ellos. Todo este ejercito hostil se “suicido”.
Ahora bien, ¿Por qué es tan efectiva la alabanza en contra de Satanás?
El Salmo 22:3, nos dice que Dios “habita en medio de las alabanzas de su pueblo”. Por los pasajes de Apocalipsis podemos deducir que Dios habita en medio de una atmósfera de alabanza, aunque Dios es omnipresente, El no esta presente en todas partes con su benéfica influencia. Donde hay gozosa alabanza, allí esta El. Y su presencia siempre expele a Satanás, Satanás no puede operar en un ambiente divino. LA ALABANZA ES PODER. Satanás es alérgico a la alabanza, así que, donde hay alabanza, Satanás esta paralizado, atado y corrido.
¿Saben cual era el “secreto” de mi padre? El siempre estaba alabando a Dios, en cualquier circunstancia, en cualquier lugar, en cualquier problema, cuando salíamos a carretera y veía el paisaje hermoso, después de una deliciosa comida, etc. El siempre estaba diciendo: ¡Gloria a Dios! ¡Bendito es tu Nombre Señor! ¡Aleluya! ¡Tu reinas! ¡Tu eres el Señor! ¡Gracias por tu fidelidad! ¡Gracias por tu bendición! La alabanza produce la atmósfera en la cual reside la presencia divina, la alabanza es el escudo mas eficaz contra Satanás y los ataques satánicos. Saben porque? Porque la alabanza fortalece nuestra fe, Romanos 4:20, nos dice que Abraham “se fortalecía en fe, dando gloria a Dios”, la alabanza quita nuestros ojos de nosotros mismos y los pone en Dios. Cuando alabamos y adoramos a Dios, dejamos de tener nuestra atención en nosotros mismos y en las circunstancias y la ponemos en Dios. Cuando desarrollamos una vida de alabanza, Dios se convierte en el centro de nuestra existencia, de nuestra adoración, en lugar de nuestro ego en bancarrota. La alabanza produce el olvido del yo, y el olvido del yo significa salud.
La alabanza garantiza la victoria en oración, porque vence a Satanás, que es el gran antagonista de la lucha en oración.
Es importante también, que sepamos que esta alabanza no debe ser algo ocasional o esporádico, debe de ser una actitud continua, un modo de vida, una alabanza que no fluctúa según nuestro animo o las circunstancias. El Salmo 34:1 nos dice: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca”.
En 1oCronicas 23:5,30, podemos ver como David habiendo recibido la revelación divina acerca de la importancia de la alabanza para esta tierra, separo y dedico cuatro mil levitas para la sola ocupación de alabar al Señor.
Fueron los tratos de Dios a lo largo de toda su vida lo que desarrollaron estas cualidades. A partir de su llamamiento, David atravesó por el valle del sufrimiento, y siendo fugitivo, experimento nuevas dimensiones de la Fe y del entendimiento; solo un sufrimiento tan extremo pudo producir en este hombre las obras maestras de los Salmos, Charles Spurgeon dijo de él: “Los sufrimientos de David dieron nacimiento a su elocuente y sagrada salmodia”.
El salmo 57:7, nos dice: “Pronto esta mi corazón, oh Dios, mi corazón esta dispuesto; cantare y trovare salmos”. Al momento de escribir este salmo, David estaba huyendo de Saúl, el cual quería matarlo. Podemos ver que la alabanza de David se basaba en un principio, no en un impulso; era la alabanza que había penetrado y permeado las fibras mas profundas de su ser.
Pablo nos dice en Efesios 5:20, “dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.
Es verdad que el tipo de alabanza de la cual venimos hablando, no siempre es fácil. Cuando todo va bien, es fácil alabar, cuando todo parece ser favorable a nosotros. Es fácil dar gracias cuando hay salud, éxito, prosperidad, etc. Pero David estaba alabando cuando su vida estaba en peligro. Y Pablo nos dice que demos gracias en TODO. Entonces ese todo debe incluir las cosas que son dolorosas, las humillantes y aun las que parecen desastrosas.
Veamos ahora cual es la base para esta alabanza incesante. “Las manos que fueron traspasadas mueven las ruedas de la historia humana y moldean las circunstancias de las vidas individuales” (Mclaren). Romanos 8:28, nos dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan para bien…”. Nada que sea intrínsecamente maligno puede de manera alguna alcanzar aun hijo fiel de Dios, porque el amor todopoderoso dirige todas las cosas, tanto “malas” como “buenas”, para que a fin de cuentas obren en beneficio de los amados. Esto incluye todo lo que parece peor, aun los errores del hijo fiel de Dios.
La Biblia nos dice en Hebreos 13:15, “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de el, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre”. Un sacrificio requiere la muerte, en este sacrificio de alabanza, es el ego, el que debe morir, es decir, debemos sacrificar nuestro propio juicio, nuestra propia opinión, nuestra perspectiva de las cosas y alabar a Dios siempre por todas las cosas. El “fruto de labios” se refiere a que este sacrificio esta incompleto hasta que la alabanza es expresada verbalmente.
El único tiempo cuando uno puede ofrecer este “sacrificio de alabanza” es cuando las cosas parecen estar resultando mal, porque es solamente entonces cuando somos llamados a morir a nuestras propias opiniones, decisiones y juicios.
Cuando ofrecemos este “sacrificio de alabanza” estamos profesando nuestra fe en que Dios es supremo y benevolente, esta fe nos lleva a “estar quietos y conocer que El es Dios” (Sal. 46:10). Esta fe sabe que Dios tiene todo en sus manos, que no hay nada que se le haya salido de control, sabe que Dios es supremo y todopoderoso para darnos la salida a todas las circunstancias difíciles por las cuales atravesamos.
En muchas de las circunstancias difíciles por las cuales atravesamos, lo mas importante es el cambio de nuestra actitud, Dios nos pasa por los tratos personales para santificarnos y para que avancemos hacia madurez, el cambio interior es mas importante que el cambio de las circunstancias. El saber que solo algo bueno puede resultar para el hijo de Dios de las circunstancias difíciles, es base suficiente para una vida de continua alabanza.
Satanás tiene la firme intención de usar la adversidad para calumniar a Dios y apartarnos de el, haciéndonos dudar de sus motivos, de su bondad y de su justicia. Nos sugiere que Dios nos ha maltratado y que si El fuera tan bondadoso y todopoderoso no debería permitir nunca que la adversidad venga sobre nosotros.
Si nosotros aceptamos la sugerencia de Satanás y comenzamos a dudar y a culpar a Dios por nuestra circunstancia, entonces comenzamos a rebelarnos contra Dios y nuestro carácter se deteriora. Esto es lo que Satanás busca, cuando lo logra, entonces el ha triunfado.
Pero si nosotros por el contrario, permitimos que la desdicha, la aflicción, la enfermedad, nos acerque mas a Dios, el efecto es totalmente opuesto. Cuando aceptamos los aparentes problemas como algo que viene de Dios, con el firme propósito de moldearnos para hacernos mas como Jesús y con el firme propósito de bendecirnos al final, y entonces le alabamos y bendecimos su Nombre, esta es la reacción que fortalece y refuerza en nosotros todo lo que es mejor y mas semejante al carácter de Cristo Jesús. Con esta reacción, se cumple el propósito de Dios y Satanás ha sido derrotado. La adversidad nos ha dejado mas fortalecidos en la fe y en nuestro conocimiento de Dios.
Puedes ahora decir: he sido enormemente bendecido por este problema, por esta adversidad, por esta enfermedad, etc.? No crees que un Dios que toma todo lo “malo” aun los errores y pecado de un penitente hijo de Dios y por medio de la alquimia de su gracia divina lo transforma en bendición para sus hijos de modo que mejora nuestro carácter y sirve para la gloria de Dios, es digno de incesante alabanza?
Yo creo que eso nos lleva a concluir que nuestro Dios merece que obedezcamos la exhortación que Pablo nos hace en Efesios 5:20, “dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”
El mal que El bendice es bueno,
y el bien no bendecido es malo,
y todo es bueno aunque parezca malo,
si es esa su dulce voluntad.
“No te sobrevendrá mal, ni plaga tocara tu morada”. (Sal. 91:10). Esta es la base para la fe en que nada intrínsecamente malo puede ocurrir al creyente que es fiel hijo de Dios.
El secreto de la oración contestada, es la fe que no duda, y el secreto de la fe que no duda, es la alabanza continua, alabanza que es un modo de vida.
Recuerda hno (a). los problemas para todo cristiano no son problemas, son oportunidades.
La Biblia no dice en Apocalipsis 3:21, “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi padre en su trono”.
Hace algunos años mi padre me contó que cuando el llego a la iglesia donde estuvo hasta el momento de su muerte, seguido escuchaba a varios hermanos hablar acerca de ser vencedores y oraban porque Dios les diera la victoria y los hiciera vencedores, entonces el se acerco al pastor y le dijo: “Pastor quiero que ore por mi para que Dios me haga un vencedor” el pastor oro por el, pidiéndole al Señor que le trajera adversidad, problemas, dificultades, en un momento el le dijo, pastor le pedí que orara para que Dios me de la victoria y pueda ser un vencedor, no que ore porque tenga problemas, el pastor le dijo, si no hay problemas, si no hay dificultades, sobre que quieres ser vencedor?
Estimado hno (a). desde hoy, en cada problema, en cada enfermedad, en cada adversidad, comienza a ver una oportunidad para ser mas que vencedor, recuerda que Cristo ya venció en la cruz del calvario, y esa victoria es nuestra. Satanás esta derrotado y ha sido puesto debajo de nuestros pies, ¡Aleluya! Cristo Reina, a El sea toda la gloria, todo el honor, bendito por los siglos, ¡Amen!
Así que todo lo que debes hacer es alabarlo y adorarlo, recuerdo a una Hna. De la iglesia, que siempre que alguien se le acercaba para hablarle acerca de algún problema, ella decía: Alabale mi lindo (a).
Así que ahora ya sabes que hacer, para que recibas la respuesta a tu petición.
Dios les bendiga.
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